DOMINGO

Felicitación a Biden

  Hoy, en cada una de las capitales de la Unión Americana se reúnen los 538 electores y emitirán su voto para cumplir con el ciclo constitucional de la elección presidencial, elección indirecta, como la diseñaron los llamados “Founding Fathers”, quienes querían la democracia, pero tenían profunda desconfianza de los arrebatos del “populacho”, como dijeron algunos de los inventores de la democracia representativa.

  Se le han agotado las opciones jurídicas al Presidente Trump, pues hasta la Suprema Corte, con mayoría conservadora por los ministros que él propuso, rechazó los intentos demenciales de subvertir el proceso constitucional de Estados Unidos.

  Se informará en cada capital estatal cuántos votos tuvo cada candidato presidencial, los secretarios de estado estatales enviarán las respectivas actas certificadas al Congreso y ya será oficial que Joseph Biden será el Presidente de Estados Unidos.

  El único paso que falta es la sesión conjunta del Congreso que haga la declaratoria el próximo enero.

  Mañana tendrá que decidir el Presidente López Obrador si por fin felicita a Biden por el triunfo. Esperar a enero será ganarse malquerencias en el próximo gobierno de Estados Unidos y sería una torpe e innecesaria provocación.

  Claro que no romperán las relaciones comerciales, financieras y culturales con México, pero hay groserías, altanerías que el Gobierno de México tendrá que tragarse.

  Mal harían en escuchar los “análisis” de los radicales de Palacio que hablan de “la decadencia de Estados Unidos y el Nuevo Orden Global Pandémico”, pues llevar la relación con nuestro principal consumidor, proveedor y socio comercial y financiero a una ruta de colisión con Washington tendría un costo que ni siquiera nos atrevemos a calcular.