Café Político

 

 

Domar a la Corte, clara pulsión autoritaria
Nueva política de seguridad, ojos que no ven
Sin diálogo político, ¿qué sigue?

  Airado el Ejecutivo porque la Suprema Corte aún prepara proyecto que eventualmente revisaría la prisión preventiva oficiosa, mando a Morena a presentar una iniciativa para impedir que la Corte desempeñe su rol de Tribunal Constitucional.

  Se aferra el Gobierno de la República a la prisión preventiva oficiosa porque le permite disimular las incapacidades del ministerio público para la investigación y para reunir pruebas sólidas para presentarlas ante un tribunal-

  La iniciativa es una amenaza directa a la constitucional separación de Poderes, cada vez más incómoda para Palacio Nacional, con lo cual cada día perfila las peligrosas pulsiones autoritarias en el seno de  “la revolución de las conciencias”.

 

 

Sensato matiz al discurso del 16
El reborujo en salud, río revuelto
Patrón abusivo, el Gobierno Federal

  Algunos radicales, esperanzados, creían que el Presidente Andrés Manuel López Obrador aprovecharía el discurso del 16 de septiembre para, urbi en orbi, hacer una reivindicación de la soberanía nacional con tonos de taquillero antiyanquismo.

  Olvidaron que los Presidentes de México, históricamente, han lidiado con buen juicio y dignidad, con su poderoso vecino, como potencia y como superpotencia global, aún con el troglodita Donald Trump.

  El Presidente López Obrador parece haber concluido que la soberanía se preserva sin asumir la contradictoria, insensata y poco productiva para México actitud agresivamente antiyanqui con su vecino y más importante socio comercial. Bien.

 

 

Confirmado, es por dedazo la sucesión
¿Podrá el PRI tradicional con “Alito”?
Reforma electoral, abusiva distracción

  Aunque no está en la lista de “corcholatas” de Palacio, Ricardo Monreal se dice firme aspirante a la candidatura presidencial de Morena y ratificó una vez más su lealtad al Presidente, “junto al cual he caminado 25 años”, dijo el sábado pasado.

   Con mano firme, Palacio Nacional lleva el proceso de la sucesión. Así, cuando descalifica al zacatecano, desata a las turbas del oficialismo en su contra, lo cual desmiente la oficial narrativa de que “el pueblo decidirá la Candidatura”.

  Ingenuo suponer que el Presidente López Obrador arriesgaría su legado. Como en  “los viejos buenos tiempos”, el decidirá a quien confiará la continuidad de la “revolución de las conciencias”, ¿Alguna duda?