Café Político

 

 

Estructural, no ideológico, control CDMX
“Ley Zaldívar”, segunda llamada, segunda
Bienestar, larguísima curva de aprendizaje

  Cuando Cuauhtémoc ganó para las izquierdas del siglo XX el gobierno de la Capital de la República, sus operadores políticos asumieron el mando de las estructuras corporativas construidas por el PRI para el control político.

  Con el tiempo, los sucesivos jefes del gobierno capitalino fueron puliendo los mecanismos de control de organizaciones de dulce, de chile y de manteca, a las que sumaron sus brigadas de invasores de edificios y despojo de viviendas.

  “CDMX es de izquierda”, dice Mario Delgado. Con la pena, no, nada románticamente ideológico; pero nadie reconocerá que se les descontroló la rebatiña de ambiciones morenistas y en la boruca dejaron oxidar las estructuras de control político y perdieron la mitad de la ciudad.

 

 

Flaca caballada opositora para el 24
Irma Eréndira perdió la lucha palaciega
Vieja historia, “alguna vez en Nicaragua”

  Al Partido Oficial no le importa si la caballada está flaca para la sucesión presidencial, porque el poder presidencial es suficiente para forzar aumento de peso al aspirante que quiera.

  La oposición, quizá padecerá lo que en Estados Unidos sufrieron los demócratas que atropelló en dos elecciones consecutivas el carismático Ronald Reagan, perdieron en 1988 con Bush padre y hasta 1992 con Bill Clinton volvieron a la Casa Blanca.

  Una tontería gritarle a la oposición: “tu caballada está flaca” y no reconocer lo milagroso de que, tras la tormenta perfecta de julio de 2018, tenga signos vitales. Los impacientes deben recordar que en democracia no hay derrota ni triunfo definitivos.

 

 

No con la misma piedra: Claudia Sheinbaum
Senado y su voluntad de complacer
Legisladores: no los hacen como antes

  Ni Palacio Nacional ni la jefa de Gobierno de CDMX Claudia Sheinbaum dirán que el diagnóstico de lo que pasó en las elecciones fue cometer un pecado imperdonable en cualquier político: creyeron en sus narrativas propagandísticas.

  Esa es la razón por la que la señora Sheinbaum no cayó en la celada tendida por Hugo López Gatell al cambiarle el semáforo sanitario de la capital de verde a amarillo y claridosamente declaró: “Ya no es opción cerrar actividades”.

  Sabe el equipo de la señora Sheinbaum del valor del respaldo presidencial, pero también que aumentaron sus enemigos y que el inquilino de Palacio Nacional gusta ver reñir a los suyos, para calarlos. Optan pues por la real politik, decididos a evitar otro descalabro.