Café Político

 

 

¿Migró la 4T al “castillo de la pureza”?
Incipiente desmoralización de militares
Morena ya tiene su propia “CTM”

  Por el acalorado debate iniciado por la revisión de la constitucionalidad de la prisión preventiva oficiosa que hará la Suprema Corte de Justicia el próximo 5 de septiembre, la retórica del Gobierno de la República adopta tónica de despropósito.

  Porque sólo como despropósito se puede calificar la afirmación de que, “si se deja a juicio de los jueces la prisión preventiva, se abre la puerta a la corrupción y la impunidad”, pues infiere que los fiscales y funcionarios del Ejecutivo son puros y justos.

  Es como si fiscales y funcionarios del Ejecutivo vivieran en un castillo de pureza, recitando diariamente la plegaria arrogante del fariseo del Evangelio de San Lucas: “… Gracias, Señor, porque no soy un pecador como los demás”.

 

 

Presidente, ¿nos olvidamos del debido proceso?
Desencuentro entre Claudia y Adán Augusto
Inflación, alto precio de querer ser distintos

 

   A uno le gustaría suponer que la inercia de la narrativa mañanera hizo al Presidente López Obrador anteponer su personal concepto de justicia sobre el derecho constitucional al debido proceso y no la expresión de íntima convicción personal.

  Entendible, pero inaceptable que se irrite porque por el avance inexorable del sexenio ya divisa el fin del mandato y desespera descubrir que tiene el control del Gobierno de la República no del tiempo ni de la realidad.

  Angustia la señal enviada al oficialismo, pues sin respeto al marco jurídico del debido proceso construido por muchos y por tanto tiempo, todos estaríamos indefensos ante los abusos y arbitrariedades del Poder. ¿A dónde vamos?

 

 

Sucesión: oyen pasos en la azotea
Austeridad, la bala de plata contra el INE
Criminal, el falso indigenismo de la 4T

  Por el “democrático” tono de la mañanera narrativa presidencial, algo ocurrió que el Presidente López Obrador reflexionó públicamente sobre “la herencia, sobre su legado” y dijo “confiar en que quien quiera que gane la candidatura garantizará la continuidad de la transformación”. Anuncio y advertencia.

  Para la terna de corcholatas, sabe el Presidente, es la hora de sumar militantes, pero también sabe que en el torbellino de las precampañas alguien puede comprometerse más con algún grupo del Partido oficial que con su “revolución de las conciencias”.

  Sólo los ingenuos, y ninguno de los aspirantes lo es, pueden creer que las encuestas y no el Supremo Líder de Morena decidirán la candidatura, pues como dijo el Filósofo de Güemez: “aquí es una democracia, y el Jefe es mayoría”.