Café Político

 

 

La clave es el clientelismo, dijo Bobbio
Reforma Judicial, un tapujo los foros
Inocultable intolerancia morenista

  Erran quienes ven la actual transición igual a las anteriores de lo que aún es nuestra imperfecta democracia, pues para encontrar circunstancias excepcionales parecidas a las de hoy quizá habría que remontarse a 80 años atrás.

  Es un hecho que, contrario a la versión oficial, la elección no otorgó mandato, sino cheque en blanco, por las circunstancias especiales de las que siempre tuvo la clave Norberto Bobbio al definir el clientelismo como “la red de fidelidad obtenida a través del uso que hace la clase política de los recursos públicos”.

  Así, la Presidenta electa, doctora el Claudia Sheinbaum, participa en el juego de valores entendidos, entrevera generaciones para integrar su gabinete y afina su proyecto, mientras el Presidente, en los 94 días que restan del sexenio, ata cabos sueltos y desbroza el camino usando su gran popularidad y la inquebrantable lealtad de tantos.

 

 

La irredenta insensibilidad oficial
En Iztapalapa ya corren el lápiz
Nuestra invisible crisis migratoria 

  Terrible incertidumbre entre las más de 127 mil personas que trabajan en el Poder Judicial Federal y en los poderes judiciales de los Estados de la República, angustiadas por la inestabilidad laboral que generará la inevitable Reforma Judicial.

  A ellos se suman los más de seis mil ministros, magistrados y jueces de distrito cuyos derechos laborales adquiridos serán atropellados por un experimento político ideológico de resultados impredecibles.

  Nadie ha sido engañado, pues la Reforma Judicial es proyecto lopezobradorista hace mucho tiempo. Paradójico, empero, que a la humana incertidumbre de miles de familias responda “la revolución de las conciencias” con la gélida insensibilidad de la línea de Tommy Lee Jones en “El Fugitivo”: “I don´t care”.

 

 

Riesgo que “los duros” malentiendan la prudencia
La buena y la mala de la economía
Seguridad: forzoso cambio a la continuidad

  Si Gerardo Fernández Noroña reclama por ser ignorado para una coordinación en el Congreso es tan irrelevante como él, por eso la Presidenta Electa, doctora Claudia Sheinbaum, respondió con discreto desaire.

  Pero no es el personaje, es el hecho. ¿Cómo admiten que un simple actor extra del Movimiento ose cuestionar la autoridad política y facultad indeclinable de la próxima Presidenta para sus decisiones políticas? ¿De parte de quiénes?

  Para no ser rehén de los morenistas “duros”, y paliar el stress financiero que padecen 6 de cada 10 mexicanos, y ahorrar hasta a los que no votamos por ella el sofocón político que resultaría si algunos “duros” confunden su prudencia con temor, la próxima Presidenta deberá decidir cuándo mostrar su carácter.