Café Político

 

 

A votar, por quien quiera, pero votemos todos
Cuando ninguna seguridad importa
Imponer “la disciplina” era de alto riesgo

  La transición democrática nos dio a los mexicanos la maravillosa oportunidad de votar libremente para elegir quienes nos gobiernan a nivel federal, estatal y municipal.

  Votar es un derecho que tenemos que proteger y bien podemos empezar acudiendo a votar el próximo domingo, con la seguridad de que involucrarnos nos da oportunidad de influir en el futuro.

  Votemos el domingo, por quien queramos, pero votemos. A quienes crean que en un listado de 98 millones de personas su voto no hará falta, se les recuerda lo dicho por la Madre Teresa de Calcuta: “A veces sentimos que lo que hacemos es sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si faltara una gota”.

 

 

Democracia, fue obra de todos
Joaquín Coldwell, ¿acaso soy yo, maestro?
Buendía, cuando nos juntó el miedo

  Erra quien afirme que la democracia de México es obra de una sola fuerza política, la tarea de cimentar a la transición a la democracia fue de grupos y personajes que, de alguna manera, reflejaron la pluralidad de pensamientos que coexisten en la sociedad.

  En mayo de 1994 publicó Carlos Fuentes un texto: “que la sociedad civil tenga imaginación para asegurar que el día de las elecciones, los trenes no choquen, las locomotoras se detengan y en la estación todos abordemos el convoy de la democracia”.

  Hizo al Presidente Carlos Salinas de Gortari un llamado. Le pidió “actuar como presidente de todos los mexicanos, no como jefe de un partido, una facción o una generación”. El texto de Fuentes es de 1994. Parece escrito ayer. ¿Giro de 360 grados?

 

 

Nerviosos amagos desde el oficialismo
El trágico desorden en Chiapas
Hay esperanza para la Guardia Nacional

   El triunfal antifaz del “sonríe ya ganamos”, ya no disimula el desasosiego del oficialismo, del Gobierno y su partido, pese a que todo el sexenio, especialmente los pasados tres años, han hecho todo para cargar a su favor los dados de la elección.

  Como se dijo en este espacio, algo ventean el Gobierno y su partido al echar a andar la poderosa maquinaria propagandística oficial, prioritariamente a favor de la imagen presidencial. La premisa es que Su Candidata ganará gracias a la imagen presidencial.

  Podría ser desconfianza del “pueblo sabio” o el temor a no ganar la mayoría en el Congreso, como sea, el desasosiego ya lo reflejan los intelectuales orgánicos que amagan con que, si no gana Morena, “habrá inestabilidad política y social”.