Comentario con López-Dóriga

Envejecer es un arte

  A mis 87 años, Joaquín, recuerdo que en los años cuarenta a las personas de mi edad se les llamaba simplemente viejos.

  En algunos países todavía se nos llama viejos, pero en la mayoría se usa eufemismos como adultos mayores. Quizá porque en un país como México muchos temen llegar a viejos.

  Las circunstancias que vivieron nuestros padres y abuelos eran otras, pero los problemas de envejecer eran los mismos.  Y como los mayores de mi familia no tuvieron miedo a envejecer, creo en el adagio que le escuché a Henrieta Lange: envejecer no es para cobardes.

  Y con el polaco Stanley Jesrzy Lec creo que si, la juventud es un regalo de la naturaleza, pero envejecer es un arte.