Comentario con López-Dóriga

No se deja de nadie

  Los intelectuales orgánicos de la “revolución de las conciencias” fieles a la consigna de Palacio intentan explicar la misoginia oficial contra Xóchitl Gálvez, pero difícilmente pueden ocultar que en la sociedad, como entre los políticos, desde la ultraizquierda hasta la ultraderecha, persisten los prejuicios contra las mujeres.

  La narrativa de igualdad de género, tristemente, topa con el México real, en el que millones de mujeres son mayoría silenciosa que, cada una por sus razones, callan ante diarias discriminaciones, maledicencias y malos tratos.

  Repito la pregunta del Café Político de ayer:

  ¿Qué pasará en las elecciones si esa mayoría silenciosa se siente representada por la senadora Xóchitl Gálvez, la mujer que no se deja de nadie, ni del Presidente de México?