Comentario con López-Dóriga

Voces de Ausencia

  La semana pasada, en un cementerio de Naucalpan, sepultaron a dos bebés por las gestiones de la agrupación “Voces de Ausencia” y evitaron que los enterraran en la fosa común.

  Una gran tristeza. Florecita llamaron a la bebé de cuatro meses que encontraron en una caja de cartón. Miguelito llamaron al bebé encontrado en la zona de Chapingo con una bolsa de plástico que le cubría su cabecita.

  ¿Qué mal alma abandonó a la bebé en una caja? ¿Qué alma podrida asfixió al bebé con una bolsa de plástico?

  ¡Cuánta maldad! Cuánta indiferencia para la maldad que mató a estos bebés, para quienes, en palabra de Ana María Matute, su infancia fue más larga que la vida.