Santo que no es visto

  Por supuesto que todo mundo está ocupado en hacer análisis, conjeturas y adivinanzas sobre las repercusiones del retiro de la candidatura presidencial de la señora Margarita Zavala en la ya tan cercana elección presidencial, que, si somos sinceros, tendremos que reconocer que no nos hemos detenido a revisar las razones que la llevaron a renunciar a la candidatura.

  Sorprende la falta de generosidad de muchos afines a Morena. No sorprende la poco elegante declaración de Jaime Rodríguez, el bronco, la cabra tira al monte, aunque sí sorprende la saña del independiente sinaloense Manuel Clouthier.

  Sin embargo, Joaquín, más allá de los apoyos financieros que no llegaron, ¿cuántos spots diarios se transmitieron para los candidatos presidenciales de las tres coaliciones? Miles, y casi ninguno de la señora Zavala. Por eso se difuminaba en las encuestas.

  Ese fue el objetivo de los partidos al aprobar las reglas para las candidaturas presidenciales independientes. Que no apareciera su imagen masivamente en los spots diarios en los medios.

  Les aplicaron aquello de, santo que no es visto, santo que no es adorado