Comentario con López-Dóriga

 Una atrocidad

  Sólo el Presidente conoce las razones para insistir en dividir a la Nación en dos bandos, el de sus partidarios y el de todos los vistos como adversarios por no estar de acuerdo con el régimen.

  Es por razones electorales, me dicen, quizá, pero la rijosidad promovida desde Palacio no es inocua, no es inofensiva, la rijosidad hace cada día más intolerante al oficialismo y cada día más difícil el diálogo político.

  Ya olvidamos que, sin diálogo político, en México, como en otras naciones, sólo queda la violencia para dirimir diferencias políticas.

  Y me parece una atrocidad que al derramamiento de sangre por la violencia de las bandas criminales quisiéramos sumarle derramamientos de sangre por razones políticas. Una atrocidad, Joaquín.