Café Político

 

 

¿Falta carácter a muchos juzgadores?
Congelar el TLCAN, ¿es el cambio?
En julio, la feria de recriminaciones 

  Recientes fallos judiciales han sembrado la confusión en la sociedad, al menos en quienes hemos llegado a creer que los magistrados y jueces sí estarían a la altura del desafío y cambio de mentalidad que exigió el nuevo sistema de justicia penal.

  La realidad ha demostrado que, para los magistrados, es imposible solidarizarse con las víctimas, porque se apegan a la letra no al espíritu de la ley, como lo hacían cuando los fallos los dejaban a cargo de sus asistentes.

  El caso de algunos jueces no es mejor, pues ahora que deben estar cara a cara con los criminales acusados, no encerrados como antes en sus despachos, no tienen el carácter para castigar con todo el rigor de la ley.

 

 

Venganza, ¿de Brasil o de Odebrecht?
Niños migrantes, la crisis anunciada
Congreso, ¿cambiarán usos y costumbres? 

  El caso Odebrecht ha figurado entre los temas recurrentes de la campaña presidencial en México, utilizado por todos los candidatos y sus partidos para descalificar a sus adversarios. En suma, a todos ha salpicado.

  Recordemos que, al estallar el escándalo, el gobierno brasileño exigió a México suscribir el acuerdo suscrito con otros gobiernos, entregaría el expediente completo de presuntos sobornos, a condición que no se cancelaran los contratos de Odebrecht y no se procesara aquí a ninguno de los funcionarios de la empresa.

  México no aceptó garantizarles inmunidad, canceló los contratos con la empresa. Obviamente no recibió la información completa del caso, pero si llegaron dañinas filtraciones, a guisa de venganza, quizá de la empresa, quizá del gobierno brasileño.

 

 

¿Una Ley Patriota en 2019?
A 12 días, ¡fuera máscaras ¡
Resistencia a reforma de justicia

   Es cierto que los medios sólo difunden los hechos de sangre que se multiplican a lo largo y lo ancho de la República, pero también lo es que poco a poco cunde el temor y, sobre todo, la percepción de que la inseguridad está fuera de control.

  Quienquiera que gane la Presidencia de la República, tan pronto tome posesión deberá hacer algo para aliviar la creciente angustia entre las y los ciudadanos por la agresividad de las bandas criminales.

  Y no es improbable que, si la presión social aumenta, el próximo gobierno tenga que solicitar la aprobación de la versión mexicana de la estadunidense ¨ley patriota¨, por la cual, con tal de tener seguridad, haya disposición a sacrificar libertades. ¿Alguien ha calculado ese efecto colateral?