Café Político

 

 

Si hay límites al poder presidencial
PAN: casi listo el motín de junio
Sin la DEA, más difícil combate al narco

   Digan lo que digan, el Presidente Andrés Manuel López Obrador mantiene el enorme capital político exhibido el pasado uno de julio, pero también, poco a poco, se prueba y comprueba la difícil gobernanza en México.

   No ceja el Presidente, empero, de empujar a su gobierno -“el elefante reumático”-, porque la realidad del gigantesco aparato administrativo requerido para gobernar a una nación de 125 millones de habitantes a veces impacienta.

   Pero también serena. Así, en Chiapas, el Presidente aclaró que no buscará reelegirse, y explicó su prisa porque hay que construir sólido, antes de 2024, cuando puede ganar una opción distinta a Morena, reconoció. Sabe que el pueblo mexicano, en términos bíblicos, puede ser descrito como de dura cerviz.

 

 

¿Inició el cortejo del gobierno a la IP?
Anaya, un fallo ligeramente tardío
La tentación de acotar las garantías

   Los políticos sufren las impaciencias del público le dijo al ingeniero Carlos Slim el expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti, a lo cual respondió el empresario que “la sociedad está harta de que tiene muchos años sin que pase nada”, refiriéndose al cambio.

   Se subrayó lo importante que ha sido en México cuando el Estado y los empresarios se alían en favor del desarrollo, del crecimiento y del combate a la pobreza, lo cual parece coincidir con la actitud el Presidente Andrés Manuel López Obrador.

   Ayer en Monterrey, destacó la colaboración de la IP en el combate a la pobreza, a la corrupción y para alcanzar el crecimiento de 4 por ciento anual. Y calificó como “una bendición” la llegada de Carlos Salazar Lomelín al CCE, “representante de empresarios con dimensión cívica y social”.

 

 

Libros de texto: los atrasó el regateo
Contaminación: insoluble, sin coerción
Fútil un período de sesiones adicional 

    “Por combatir la corrupción”, se dijo ayer en Palacio Nacional para justificar el atraso en la impresión de los libros de texto gratuito, preocupante atraso, pues deben estar en todas las escuelas dentro de 90 días que empieza el próximo ciclo escolar.

   En la carrera para mostrar quien es el más austero, la SEP regateó con los papeleros hasta que éstos le hicieron rebajas sólo para malbaratar el papel del año pasado; pero se perdió tanto tiempo que están en carrera contra el reloj.

   Todos ayudarán, dijeron. Si, en la distribución, como siempre lo ha hecho el Ejército, pero ¿y la impresión? ¿Cuánto costarán más turnos? La obsesión de ahorro puede ocasionar que, por primera vez en 60 años, empiece el próximo ciclo escolar y no hayan terminado con la distribución.