Al proclamar el Tribunal Electoral del Poder Judicial
de la Federación como Presidente Electo a Felipe Calderón Hinojosa y declarar
válidas las elecciones presidenciales del pasado 2 de julio, se cierra el
proceso electoral.
La votación de los ciudadanos decidió que, por una
mayoría muy pequeña, pero mayoría al final de cuentas, se haga el relevo de
Presidente de la República.
El próximo uno de diciembre se completará el ciclo
sexenal al cambiar la República de guardia en el Poder Ejecutivo. Hoy se cierra
el ciclo del “Cambio de Guardia 2006”.
En los próximos 81 días, los días que faltan para que
tome posesión Felipe Calderón, serán tres los actores que determinarán las
circunstancias en que se llegará a la toma de posesión.
Primero, por supuesto, el Presidente Vicente Fox,
quien fiel a su talante naturalmente rijoso, insiste en prolongar hasta el fin
de su mandato su pleito personal con Andrés Manuel López Obrador. Su actuación
después de la proclamación de Presidente Electo ha sido políticamente
irresponsable, pues con sus caprichos y desplantes le empieza a crear a su
sucesor más problemas de los que ya tiene.
Segundo, la actuación cada vez más errática y
desconcertante de Andrés Manuel López Obrador.
Es patético que eche por la borda lo ganado. Y ganó
mucho el 2 de julio. Logró llevar al PRD a ser la segunda fuerza política en el
Congreso y con ello colocó a la izquierda mexicana en la posición inédita de
influir en el manejo de la Nación y de impulsar aquellas de sus propuestas que
sean viables.
Bajo su liderazgo se unieron las agrupaciones de la
izquierda mexicana, tan reacias a la unidad. Pero tal parece que el liderazgo
lo cambia por un caudillismo.
Frustrada la
posibilidad de ser Presidente de la República, y consumido por la ambición de
serlo, tal parece que está dispuesto a descarrilar otra vez a la izquierda
mexicana y muchos de quienes le rodean le apuestan a una inestabilidad política
que culmine con el derrocamiento del gobierno de la República, para que López
Obrador ocupe la Presidencia.
Mucho dependerá de cuánto quiere la izquierda
consolidarse como segunda fuerza que, después de las elecciones de 2009,
pudiera convertirse hasta en primera.
Pero también las circunstancias en que se llegue al
primero de diciembre dependerán del comportamiento del Presidente Electo Felipe
Calderón y de sus colaboradores más cercanos.
Tendrá que sobrellevar a sus adversarios, distanciarse
de Los Pinos cada día más, para no contaminarse de la rijosidad presidencial, y
deberá ser paciente, para construir poco a poco lo que será su gobierno.
Y tendrá que ser un gobierno consciente que el país ya
tiene estabilidad macroeconómica, que ahora requiere de un impulso formidable
para movilizar la economía.
Muchas de las recetas del actual gobierno podrán
continuar, pero también muchas tendrán que ser desechadas.
El país, por razones políticas y sociales, no
aguantaría un sexenio más de estancamiento económico, de desigualdad y
desempleo.
Esta entrega de “Cambio de Guardia 2006” llega a su
fin esta semana, porque esta semana terminó legal y constitucionalmente el
proceso de elegir al Presidente de la República.
Confiamos que las personales reflexiones que desde el
pasado enero se ofrecieron semanalmente en “Cambio de Guardia 2006” hayan
contribuido a reflexiones propias de nuestros ciberlectores.
Seguiremos compartiendo reflexiones en el espacio de
la crónica semanal de “Con el Café” en este su sitio de Cafepolitico.com