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El próximo 2 de
julio de 2006 los mexicanos elegiremos al próximo
Presidente de la República. Y habrá cambio de guardia
en Los Pinos. Por razones históricas,
aún bajo el régimen anterior del partido dominante,
cada seis años la Presidencia de la República se
encomienda a una persona distinta. Esa realidad
no la alteró la elección de hace seis años, a pesar
del precedente histórico de elegir a un Presidente
de la República de un partido distinto al que ocupaba
el poder. Este año
iremos a las urnas a decidir otro cambio de guardia. Ese
cambio de guardia será una oportunidad y un riesgo. Oportunidad
para consolidar la germinal democracia mexicana. Riesgo
de que prevalezcan la irracionalidad política
y las ambiciones de poder. Durante la lucha
por la Presidencia se oirán muy fuerte las voces
de los mentirosos profesionales y de los envenenados
por su propia bilis.
En esta sección puede usted leer los análisis semanales de José Fonseca acerca de las campañas electorales y el proceso de transición. Intentaremos ser
un espacio de reflexión serena y sensata, por encima
de la sinrazón y la mala fe que caracterizarán el
ambiente político y social durante todo el proceso
de la elección presidencial. Confiamos que
la discusión serena e inteligente nos permitirá
elegir con sabiduría.
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