Óptica ideológica
La semana ha estado plagada de acontecimientos de carácter coyuntural.
Ausente en todas las discusiones políticas, incluidas las sostenidas por intelectuales con presencia en el periodismo y los medios de comunicación, es el dilema en el cual está la Nación desde hace tiempo: ¿qué debe prevalecer en el quehacer de la política, la ideología o las exigencias de la realidad?
Son muchos, quizá demasiados, quienes suponen que antes que la eficacia de un gobierno que cumpla con su obligación de construir un mejor futuro para la Nación, deben prevalecer las ideologías que se disputan el poder.
Por supuesto que cada quien tiene su visión particular sobre lo prioritario. Cada fuerza política, desde su óptica ideológica, tiene su particular proyecto. Sin embargo, el dilema resolver es si en el ejercicio de la política, sea desde el gobierno o desde cualquiera de las fuerzas políticas, se debe privilegiar la ideología sobre las responsabilidades que tienen todos y cada uno de los políticos: contribuir a mejorar la calidad de vida de los casi 114 millones de mexicanos.
Es una pobre visión del quehacer político la que considera que para justificar su existencia necesariamente las fuerzas políticas tienen que estar en permanente conflicto. Pobre visión, pero también revela el abismo que hay entre lo que desean los ideólogos, sean políticos o académicos, y lo que desea la población.
En una Nación como la nuestra, con persistentes y crónicos problemas de desigualdad y pobreza, los ciudadanos esperan que los políticos y los académicos tracen un rumbo que mejore, como se dijo antes, su calidad de vida, sus expectativas personales, familiares y comunitarias.
Una pena que las élites de la República, otra vez, privilegien sus agendas ideológicas y sus intereses sobre la responsabilidad social que asumen ellos, los privilegiados de la República, porque pese a todo, es un privilegiado todo aquel que ha cursado la educación superior. Esa circunstancia lo coloca por encima del mexicano promedio.
Empero, incumplen su responsabilidad social para privilegiar sus agendas políticas e ideológicas.
|