¡Compártelo!

 

Cambio de Guardia

 

por

José Fonseca

 

 

Año XII   5 de febrero de 2012

46

Responsabilidad

 

  A 10 días que concluya el período legal de precampañas y a 4 meses 25 días de la elección presidencial, cada vez es más evidente cuanto depende el clima político de la actitud que asuma el Presidente Calderón frente al reto que tiene su partido de retener la Presidencia de la República.

 

  Ha maniobrado hasta ahora para dañar la imagen del PRI y de su precandidato único Enrique Peña Nieto, renunciando a enfrentar el reto con la utilización de la ley penal contra sus adversarios, en lugar del manual de la política.

 

  Ha logrado el Presidente Calderón mantener a la defensiva al PRI y a su candidato, y con ello coloca al priísmo en la incómoda posición de víctima del poder presidencial.

 

  Para el priísmo, sin embargo, no es sólo una incómoda posición, sino que corre el riesgo que buena parte del respaldo actual se diluya, pues difícilmente la población puede aceptar en el PRI el rol de víctima. No cuando gobierna a las dos terceras partes de los Estados de la República. No cuando hasta ahora la popularidad de Peña Nieto le da la oportunidad de recuperar la Presidencia.

 

  Temple exige resistir la ofensiva presidencial, pero también exige carácter demostrar que no se arredran ante ella. Carácter que no compagina con la actual pasividad.

 

  Mientras el panismo definía este día quién será su candidato, las maniobras presidenciales le dejan el camino libre a la estrategia y tácticas del candidato de la izquierda Andrés Manuel López Obrador.

 

  Al amparo de la impunidad al saber que no se atreve ninguna autoridad a limitarlo, López Obrador mantiene su incesante actividad y sigue el guión por él trazado.

 

  Ya no sólo son el PRI y Peña Nieto sus blancos, ahora también lo son el PAN y el Presidente y sus políticas económica y de seguridad.

 

  Más allá de la inviabilidad práctica de sus propuestas, gradualmente eleva el tono de su discurso. Imperceptiblemente, poco a poco  retoma el tono desafiante de hace seis años, aunque sin dejar de hacer votos por su “república amorosa”.

 

  Es en este clima político que el Presidente Calderón debe decidir cuál será el camino que tomará.

 

  ¿Tratará de ir cerrando los pendientes que sea posible o se esforzará por derrotar al PRI, aún cuando eso signifique dejarle el paso libre a López Obrador?

 

  Decisión que exigirá un sincero examen de conciencia, un auténtico ejercicio de autocritica, pero, sobre todo, exigirá de un clara determinación de cuál es su responsabilidad para con la República.

 

Copyright© 2004-2012 José Fonseca Pérez. Derechos Reservados.

webmaster@cafepolitico.com

PUBLICIDAD