Con el Café 13/Abr/08

 

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 Con el café

 

(Edición de Fin de Semana)

 

Por: José Fonseca

 

Año 4

13 de Abril de 2008

Número 187

 

  Una exigencia para debatir la reforma petrolera del Presidente Calderón ha servido de pretexto para generar una irritante polarización política, una reedición de las confrontaciones de las que suele nutrirse el movimiento del ex candidato presidencial del PRD Andrés Manuel López Obrador.

  La toma de la tribuna, largamente anunciada, pareció no ser prevista por algunos de los coordinadores parlamentarios, los del Senado y los de la Cámara de Diputados.

  Así como la reforma petrolera ha metido a los políticos en una discusión semántica sobre el significado y alcance del término “privatización”, la ocupación de las tribunas del Senado y la Cámara de Diputados han provocado una discusión sobre lo que es.

  Los frentistas dicen que es “una táctica legislativa habitual en todos los congresos”, mientras que otros dicen que se trató de “secuestro”, “ocupación”, “toma”.

  El hecho es que al final del día las tomas de las tribunas provocaron una parálisis en los trabajos de los plenos de diputados y senadores.

  Nadie debiera sorprenderse por las tomas de las tribunas. Habían sido previstas y forman parte de la estrategia de confrontación con el gobierno calderonista.

   Desde días antes, el priísmo había dicho que no habría tiempo en este período de sesiones para analizar y votar la iniciativa petrolera.

  Mas como los lopezobradoristas repiten y repiten tanto sus estribillos que se los llegan a creer. La torpeza de algunos senadores panistas. Torpes en las declaraciones y torpes en el manejo legislativo de la iniciativa, sólo alimentaron la paranoia lopezobradorista de que se aprobaría la iniciativa en “fast track”.

  Y se detonó la prevista toma de tribunas. Le hicieron un favor a López Obrador. Aunque los legisladores lopezobradoristas son minoría en las bancadas perredistas, la operación sirvió para alejar de las negociaciones a los coordinadores perredistas. Ahora sólo podrán negociar si tienen el aval de la tribu lopezobradorista en el Congreso. Con un golpe de mano López Obrador arrinconó a sus opositores dentro del perredismo, quienes ahora batallan pare cuando menos recuperar cierta autonomía en las negociaciones.

  Miente López Obrador cuando se atribuye el mérito de haber impedido que se votara la iniciativa este período de sesiones. Eso era ya asunto resuelto por el PRI y el PAN.

  Pero la oxigenación recibida es suficiente como para que no le importe el desgaste electoral del PRD. Calcula que faltan muchos meses - quince, para ser exactos- para las elecciones legislativas. Y en quince meses todo puede pasar.

 

LA INICIATIVA

 

  Como sea, es una realidad aceptada por el Presidente Calderón que la iniciativa petrolera no será aprobada en los términos que la envió.

  Así se los dijo ya el priísmo, quienes para empezar se oponen a que las refinerías sean entregadas al sector privado, más otros temas.

  Ya los negociarán.

  Con lo que no contaban, sin embargo, ni los estrategas del gobierno calderonista ni los panistas era con lo que diría Cuauhtémoc Cárdenas.

  La semana pasada algunos dichos del ingeniero Cárdenas habían avivado esperanzas en el gobierno y en el PAN. Hasta se dejó correr la voz de que el ingeniero “sí es una voz sensata, una voz inteligente, la voz de lo que debiera ser una izquierda inteligente y viable”.

  Sin embargo, el pasado viernes, el ingeniero Cárdenas salió a calificar a la iniciativa de reforma petrolera del Presidente Calderón como “entreguista”, “atraco y atropello a la Constitución”, “una grave pérdida para el futuro del país”.

  Así, la ecuación del proceso de la iniciativa de reforma petrolera ha cambiado.

  Ahora el gobierno calderonista y el PAN tendrán que aceptar todas las condiciones que imponga el PRI.

  A muchos “puristas” les escandaliza que el gobierno negocie con el priísmo. Son los mismos que desde la academia y desde los medios han satanizado las negociaciones y los acuerdos políticos con el mote de “acuerdos en lo oscurito”.

  La realidad, sin embargo, impone a los políticos y a los partidos la obligación de negociar para llegar a acuerdos que preserven la gobernabilidad.

  En la España, cuya transición es paradigmática, los ganadores de las elecciones, hayan sido socialistas o de centro derecha, con frecuencia tienen que hacer alianzas con partidos minoritarios para formar gobierno.

  Y nadie se asusta que dichas alianzas tienen un costo.

  Cualquier alianza, cualquier acuerdo es barato, cuando mantiene la gobernabilidad y evita el desorden y la violencia.

  Lo demás son sueños de cubículo.

 

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