La
semana estuvo marcada por el conflicto del PRD, por el debate por una eventual
reforma de Pemex- que no energética-,
la reaparición en el centro de la escena del ex candidato presidencial del PRD
Andrés Manuel López Obrador y por la percepción de que la reforma
constitucional en materia electoral empieza a mostrar sus limitaciones.
PRD
El
conflicto interno del PRD posiblemente sea una de las crisis más serias que ha
enfrentado el partido.
Mas
también debe reconocerse que hay una tendencia a mostrar que el conflicto es
por culpa de Andrés Manuel López Obrador, quien tomó partido por uno de los
contendientes, por Alejandro Encinas.
El
hecho es que tal parece que hay una cierta falla genética, inherente en el PRD,
ajena a la influencia del ex candidato presidencial.
Es el
resultado de la estructura perredista, saturada de grupos con diversos y
contradictorios intereses, pero también carente de mecanismos adecuados para
resolver los conflictos siempre latentes.
Ahora
posponen para el 11 de abril la publicación de los resultados de su dirigencia
nacional, aunque muchos consideran que la salida más prudente sería la
repetición de las elecciones.
No es
la primera crisis en el partido. Han tenido muchas.
No
obstante, para los grupos es indispensable el techo acogedor que les ofrece el
partido. Sería desastroso perderlo.
Para
López Obrador es fundamental mantener vigente al PRD. Es su paraguas y su
plataforma política y financiera.
Con
todas las debilidades estructurales del PRD, López Obrador necesita la
estructura.
Sólo
así puede mantenerse en el escenario político, sobre todo ahora que redivivo,
recorre todos los espacios en los medios con su monótono discurso de “no a la
privatización”.
En
este espacio pensamos que el PRD no se escindirá, aunque si saldrá debilitado,
peligrosamente debilitado para las elecciones legislativas de 2009, en las
cuales sólo puede aspirar a buenos resultados en el DF y en algunos distritos
de las entidades que gobierna.
ENERGÍA
La
semana pasada -los riesgos del bote pronto-, en este espacio supusimos que el
Presidente Calderón se proponía plantearle al Congreso algo más que una reforma
de Pemex.
Nos
equivocamos. Nos ganó el optimismo. Es lo que los norteamericanos llaman el
“wishful thinking”, suponer real lo que uno quisiera que ocurriera.
Lamentablemente, el Presidente Calderón, a través de la Secretaria de
Energía y del director general de Pemex ha mostrado que el diagnóstico famoso
no es sino la segunda etapa de la campaña del “tesoro en aguas profundas”, cuyo
propósito es conseguir que se le de a Pemex la suficiente flexibilidad
operativa, suficiente para poder suscribir alianzas estratégicas con otras
empresas petroleras, de preferencia estatales.
El
propósito es razonable; pero de ninguna manera plantea una política energética
a largo plazo.
Como
sea, el debate sobre la mal llamada reforma energética ha dominado la semana.
Todo
mundo se posiciona, lo cual es importante, pero lo fundamental son las
posiciones de los partidos representados en el Congreso, pues serán los
senadores y diputados quienes decidirán qué hacer con Pemex.
El
perredismo, a pesar de la estridencia del discurso lopezobradorista, aceptarían
contratos con empresas privadas, pero no contratos de riesgo.No aceptan alianzas estratégicas que obliguen
a compartir la renta petrolera. Por ahí es difícil transitar.
Es en
el priísmo donde el gobierno calderonista puede encontrar los aliados
necesarios para su reforma.
Aunque Beatriz Paredes no quería discutir la reforma energética en la
reunión del Consejo Político Nacional, tuvo que hacerlo. Sólo advirtió que no
permitirán cambios constitucionales.
Mas
también en el priísmo piensan que Pemex debe tener autonomía de gestión, más
libertad de operación administrativa y financiera.
Y
agregan la creación de un grupo de consejeros independientes. La misma fórmula
que los priístas le rechazaron a Fox.
Como
sea, esa disposición del PRI abre el
espacio para que el Presidente Calderón haga algunos cambios importantes en
Pemex.
Y, a
la vez, la autonomía de gestión, le facilitaría a la paraestatal constituir
sociedades con otras entidades estatales petroleras.
Con
Brasil están muy avanzadas las pláticas para constituir con aportación de
capital de Pemex y Petrobrás una empresa petrolera que opere en todo el mundo.
Esa
empresa le daría a Pemex y a Petrobrás el carácter de trasnacional petrolera.
Y la
posibilidad de explorar y explotar hidrocarburos en otros países.
Así
como la posibilidad de construir refinerías.
Como
sea es pronto para saber los límites de la reforma petrolera. Esos límites
serán decididos por la capacidad de negociación de las fuerzas políticas y de
su voluntad de aplicarse, aunque sea por una sola vez, a buscar soluciones a
mediano plazo para los problemas nacionales.
ELECTORAL
De
acuerdo con Encuesta Mitofsky, al menos por ahora, la opinión pública parece
colocar en situación más o menos pareja al PAN y al PRI para las elecciones
legislativas del año próximo. El PRD se rezaga hasta un lejano tercer lugar.
Aunque las posibilidades para las elecciones de 2009 mantienen la
atención, no puede soslayarse un factor que podría hacerlas muy desordenadas:
la propaganda de los partidos.
En el
Senado están indignados por la petición de fondos hecha por el IFE para
monitorear los spots de los partidos.
Tienen razón porque el monto solicitado fue una burda exageración por
parte del IFE.
Sin
embargo, en las casi 2 mil radiodifusoras y televisoras de la República tendrán
que transmitirse los spots de los partidos. Habrá que hacerles llegar las
grabaciones y videograbaciones. Habrá que asegurarse que los transmiten a la
hora y en los espacios ordenados por el IFE.
Además, habrá que vigilar que no se viole la disposición de que nadie,
salvo los partidos, puede pagar espacios publicitarios en los medios
electrónicos.
Esa
vigilancia es indispensable.
Si no
se hace, las elecciones legislativas pueden volverse muy conflictivas. Sin
supervisión de la propaganda partidista, cada quien hará lo que quiera.
Y las
violaciones a la ley pueden volverse una constante que pueden llevar a
cuestionar su legalidad y constitucionalidad.
Es
uno de los límites de la reforma electoral. Límites no previstos por los
partidos en el Congreso.
Tendrán que corregir la legislación, para impedir que el año próximo el
desorden sea tal que hasta la legalidad y legitimidad de la Cámara de Diputados
llegue a estar en juego.