La semana que termina estuvo marcada por innumerables polémicas, algunasanecdóticas, otras como preámbulo de las discusiones intensas que habrá en el
Congreso por las reformas, no sólo la energética, sino la aprobación de la ley
de seguridad y justicia, la elección de consejeros electorales y la ley de
radio y televisión.
En todas ellas, sin duda, se habrán de llevar a cabo negociaciones entre
los tres grandes partidos, aunque en la mayoría de las legislaciones pendientes
irán solos el PAN y el PRI, dada la intransigencia perredista.
La próxima semana habrán de ser elegidos tres consejeros del IFE. La
decisión, por razones tácticas, seguramente será tomada hasta el próximo fin de
semana.
El tono de esas negociaciones quizá determine la posibilidad de negociaciones
de éxito en los otros temas, salvo en la reforma energética, tema en el cual el
perredismo se ha atrincherado en una posición de “intransigente nacionalismo”,
afirman.
Otra polémica intensa fue la provocada por la conjunción de agrupaciones
variopintas, con reclamaciones tan diversas que van desde “renegociar el TLC”,
hasta la renuncia del Secretario de Agricultura Alberto Cárdenas Jiménez.
Es, por supuesto, una movilización política, a la cual no son ajenas
algunas agrupaciones lopezobradoristas, pues de ahora en adelante el ex
candidato presidencial del PRD ha decidido tener mayor presencia en la
actividad política y, claro, en los medios.
El problema planteado por las reclamaciones de organizaciones campesinas
no puede ser simplemente descalificado por tratarse de un movimiento político.
Sólo recordemos que para que la agitación política puede existir tiene
que haber cuando menos un sedimento de descontento. Y en el sector campesino,
tal parece, se ha venido incubando descontento.
Es posible que el gobierno calderonista no haya creado la situación que
provoca quejas y descontento; pero al gobierno calderonista le corresponde
enfrentarla; pero con tácticas y estrategias distintas a las empleadas en el
pasado reciente, porque éstas lo único que han conseguido es exacerbar los
ánimos.
En estas y otras polémicas será esencial el rol que desempeñe el
Secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño, rol que desde la perspectiva de
Los Pinos es indudablemente más amplio, con más margen de maniobra y más autoridad
de la que tuviera su antecesor Francisco Ramírez Acuña.
Ha integrado a puros panistas en Gobernación, se dice a guisa de
reclamación. En términos de política práctica eso no importa, lo que importa es
si el equipo de Bucareli funciona eficaz y eficientemente para el gobierno del
Presidente Calderón.
Por lo pronto, desde los primeros días posteriores a su designación, Juan
Camilo Mouriño ha sido objeto de la atención de los actores políticos de la
oposición.
Ha empezado a ejercer su función de pararrayos.
Ya se verán los límites de su capacidad y talento para las tareas
adicionales que tendrá la Secretaría de Gobernación.
Porque de eso se trata en el despacho de Bucareli. No es cuestión ni de
edad, ni de origen, es cuestión de capacidad y talento.