En el Foro de Davos, Suiza, sin grandes
titulares, empezó a dejarse sentir la idea de que deben buscarse nuevas formas
de cooperación internacional, en lo político y en lo económico.
La desaceleración y eventual recesión
norteamericana, según muchos de los especialistas reunidos en el foro
económico, de alguna manera marca los límites al acelerado proceso de
globalización que está en marcha desde hace 20 años.
Se discutieron nuevas formas de tributación,
impuestos que sean más distributivos, lo cual significaría la creación de
nuevos paradigmas de cooperación económica.
Se calcula que empieza a causar efectos
negativos la desigualdad provocada por la globalización acelerada y se teme que
si no se realizan nuevos acuerdos el mundo empezaría a regresar a un fortalecimiento
del proteccionismo.
Por lo pronto, a muchos dirigentes les quedó
claro que el mercado globalizado requiere de más globalización, porque dejar
las correcciones a las fuerzas del mercado puede devastar muchas economías
nacionales.
De alguna manera a partir de Davos surge la
idea de fortalecer la presencia del Estado, aún en las economías más liberales
y abiertas.
Ojalá y los funcionarios mexicanos que
asistieron a la reunión hayan percibido que en el mundo económico y político
actual se gestan nuevas tendencias. Y, claro, propongan políticas acordes a lo
que parece será una nueva realidad.
Aunque sólo sea para no llegar tarde a otro
cambio, como históricamente nos ha sucedido.
ENERGÍA
Las fuerzas políticas empiezan a alinearse
para la batalla por la reforma energética.
Desde el gobierno, se ha dicho en este
espacio cibernético muchas veces, intentarán hacer aprobar reformas, aunque sea
leves, al artículo 27 constitucional.
Desde el otro extremo, desde la oposición
radical, se opondrán a toda presencia de capital privado en el sector
energético.
Y otra vez, como en el pasado reciente, serán
los legisladores del PRI quienes serán el gozne para abrir la puerta a la
modernización energética.
Esas circunstancias le dan al priísmo,
evidentemente, una enorme ventaja política, una ventaja estratégica y táctica;
pero también le significa una enorme responsabilidad, de la cual históricamente
deberán rendir cuentas.
Quizá por eso, al final de una enconada
batalla legislativa, política y mediática, se obtendrá una reforma energética
light, una que no solucionará el problema a fondo; pero cuando menos pospondrá
los escenarios catastróficos expuestos desde el gobierno calderonista.
SEGURIDAD
Con dificultades, pero tal parece que el
gobierno del Presidente Calderón empieza a ablandar a la oposición legislativa
a su proyecto de ley de seguridad y justicia.
Dicho proyecto, por supuesto, no es la
panacea para los graves problemas de seguridad planteados por el crimen
organizado; pero si es el principio de una hasta ahora débil cooperación entre
las fuerzas políticas nacionales para presentar un frente unido a la amenaza a
la seguridad del Estado.
Por supuesto que seguirán las diferencias
conceptuales. Y las ideológicas.
Pero podría ser el principio de una cooperación
que haga frente a la más grave amenaza a la seguridad del Estado enfrentada en
más de una generación.