La semana estuvo marcada por incidentes que apuntan a
eventuales conflictos políticos y económicos.
Primero, el spot difundido por TV Azteca que,
posiblemente, es una desmesura al mezclar situaciones y sacar de proporción el
salario de los senadores.
Desmesurada la reacción del Senado ante la torpeza de
los concesionarios de TV Azteca.
Más desmesurada porque la respuesta a una respuesta
son amagos de “reordenar a los grupos y a los gremios de la sociedad mexicana”,
como amenaza el presidente de Junta de Coordinación Política Santiago Creel
Miranda.
Está pendiente en el Senado la elaboración de la nueva
ley de medios y, como se ha insistido en este espacio, está presente la
tentación de “contener a los medios”, considerado un poder fáctico.
El riesgo es que así como con la reforma electoral se
blindó a los partidos y a los candidatos contra críticas que puedan ser
consideradas “denigrantes” por los involucrados y las autoridades electorales,
con la nueva ley de medios, en aras de “la equidad, la objetividad y la
imparcialidad”, de alguna manera también se aten las manos de los medios para
criticar a las autoridades de los tres niveles de gobierno.
La ley de medios, sin duda, es necesaria para
reglamentar todas las modernas manifestaciones de comunicación, pero la
reglamentación no puede emplearse como una coacción.
Resultaría peor el remedio que la enfermedad. De lo
que algunos consideran libertinaje, volveríamos a los tiempos en que la
información difundida correspondía puntualmente a los criterios del gobierno en
turno.
EL
AJEDREZ PANISTA
La prematura postulación del ex secretario de la
Función Pública, Germán Martínez Cázares, a la candidatura para la dirección
nacional del Partido Acción Nacional, ha puesto en marcha una serie de maniobras
y contramaniobras que podrían conllevar una crisis riesgosa para el partido en
el gobierno.
Aunque consiguió el gobierno del Presidente Calderón
que una mayoría de delegados al Consejo Nacional recientemente elegido de
alguna manera fueran calderonistas, lo cierto es que en el PAN persisten las
telarañas tejidas durante tantos años en la oposición.
Muchos panistas tienen pavor de reproducir las
condiciones de dependencia en que se movió el PRI con relación a los Presidentes
de la República durante casi 70 años.
El actual dirigente nacional del PAN Manuel Espino
explota esos prejuicios, para intentar derrotar a Martínez Cázares, el
candidato del Presidente Calderón.
Y calcula que, si se espera a las elecciones en marzo,
se reducirían sus posibilidades de derrotarlo. Entonces adelanta las elecciones
y obligará a Presidente a una estrategia más agresiva.
El riesgo es
que se encone tanto el pleito que provoque otra vez una fractura en el PAN, lo
cual debilitaría al partido en el gobierno para las elecciones legislativas
federales de 2009.