A pesar de los contratiempos, la semana que termina
distendió al menos uno de los asuntos pendientes: se desinfló la leyenda que
pretendían construir acerca del origen y destino de los 205 millones de dólares
decomisados al sino-mexicano Zhenli-Ye Gon.
No obstante, hay muchos detalles por esclarecer
durante las investigaciones, porque son dos investigaciones las que realiza el
gobierno federal. Una, la averiguación previa de la PGR para poder armar un
caso contra los presuntos narcotraficantes de metanfetaminas y sus proveedores,
incluido, claro, Zhenli Ye Gon. La segunda sería la investigación que,
coordinadamente, realiza la Secretaría de la Función Pública sobre tres
aspectos del caso: ¿quiénes facilitaron las importaciones de seudoefedrina?
¿Quiénes extorsionaron al sino-mexicano? ¿Quiénes le protegieron para conseguir
tantos arreglos, legales y extralegales que culminaron con su naturalización
como mexicano?
Como se ha insistido en este espacio, el caso ha
estado rodeado de mucha desinformación, la cual sólo se puede combatir
eficazmente con información veraz y exacta.
Ese es el reto para el gobierno del Presidente
Calderón. Hay que dar toda la información que permita conocer los detalles de
una operación de crimen organizado, al mismo tiempo que se determina cuál fue
el origen y cuál sería el destino de los 205 millones de dólares decomisados.
En suma, conforme haya información comprobada y
comprobable, se irá disipando la nube de sospecha y se podrá evitar que el caso
Zhenli Ye Gon marque de alguna manera al régimen del Presidente Calderón.
Mañana se sabrá si el conflicto oaxaqueño, enconado
por la inminencia de las elecciones de diputados locales, se agrava o se
distiende.
Es cierto, el curso del conflicto no depende del
gobierno federal, sino de los actores del conflicto -el gobernador, la APPO, el
magisterio y los partidos-, pero lo que no puede permitir el gobierno de Felipe
Calderón es que la economía arruinada de Oaxaca conduzca a la desesperación a
los miles de oaxaqueños que, sin ser parte del conflicto, sí son sus víctimas,
las víctimas que pretenden ignorar todos, los gobiernos, los partidos, y todos
aquellos cuya nostalgia sesentera les lleva a disculpar todo lo que se hace con
la bandera de “una lucha social”.
En lo que
respecta a la reforma fiscal, a pesar de tantos fuegos artificiales se
aprobará, con las modificaciones que el realismo político le imponga. Siempre
ha sido así, y ahora no tiene porque ocurrir nada diferente.
Todos cederán
algo. Especialmente aquellos que se congratularon de que “la bala pasó cerca”.
Tienen que precaverse, porque la pistola sigue cargada.
El gobierno tendrá su reforma fiscal, habrá más
recursos para Pemex y se eliminarán algunas de las exenciones que tanto irritan
a la izquierda. Y todos contentos.