Empezó con el enfrentamiento del dirigente nacional
del PAN Manuel Espino con el jefe de la oficina presidencial Juan Camilo
Mouriño.
Espino forcejea con Los Pinos porque intenta hacerse
del control absoluto del partido para el grupo foxista, al cual debe su
posición.
En estos lances
lo único que se ha logrado es un desgaste innecesario para el PAN, desgaste que
podría empezar a pagarse en las elecciones legislativas de 2009 y comprometer
todavía más el objetivo de lograr la mayoría en el Congreso federal.
Luego vino el punto de acuerdo de la Comisión
Permanente del Congreso, con el objetivo de solicitarle -porque los puntos de
acuerdo son sólo exhortos- al Ejecutivo el retiro del Ejército de la vigilancia
en las calles de las ciudades de la República.
La reacción de la opinión pública obligó a los
legisladores a multiplicar sus aclaraciones y precisiones. Se muestra de nuevo
la lejanía del Congreso de los ciudadanos comunes, un Congreso divagando en
discusiones bizantinas.
Lamentablemente el respaldo de la opinión pública -que
no de la llamada “opinión informada”- conseguido por el Presidente Calderón no
cuenta a la hora de las negociaciones con los partidos, éstos están inmersos en
las agendas personales, ideológicas y electorales.
La semana cierra con la demanda de
inconstitucionalidad de las reformas que despenalizaron el aborto en el
Distrito Federal. La demanda la presentaron la Procuraduría General de la
República -léase el gobierno federal- y la Comisión Nacional de Derechos
Humanos.
La presentación de la demanda de inconstitucionalidad
de la despenalización del aborto tiene tres facetas interesantes:
1.- Ideologizado como está el tema del aborto,
provocará una encarnizada discusión en los medios, con lo cual se intenta
disminuir la proliferación de informaciones sobre la violencia del crimen
organizado.
2.- Fuerza a la Suprema Corte de Justicia a decidir
sobre un tema que, tarde o temprano se intentará hacer aprobar a nivel
nacional. Y de paso se enfría la ofensiva que ya se preparaba en el Congreso de
la Unión para reformar el código penal federal y así lograr la despenalización
del aborto.
3.-
Independientemente del éxito de la demanda de inconstitucionalidad, desde Los
Pinos se envía un mensaje al panismo de que el Presidente Calderón se apega a
los principios del PAN. Oportuno planteamiento a una semana de que en León,
Guanajuato, se celebre la Asamblea Nacional del PAN. Es la prueba, de acuerdo a
la visión de Los Pinos, de que el Presidente es panista panista.
Mientras, en el
PRD se alinean las fuerzas para
disputarle de alguna manera a López Obrador el control del partido. La lucha
aún no es abierta, pero hay mucha preocupación entre la mayoría de los
perredistas porque se sienten atrapados en la estrategia del tabasqueño,
estrategia que obedece a objetivos personales, no del partido.
Los priístas juegan en tres canchas.
En la cancha del Distrito Federal con un progresismo
que le reconcilia con las llamadas “fuerzas progresistas”.
En la cancha del Congreso, donde aprovecha su
condición de “partido gozne” para negociar con el gobierno de Calderón.
Y en la cancha de los gobernadores, la otra fuerza
política real del priísmo, donde cada mandatario estatal maneja su propia
agenda y los objetivos son más pragmáticos, porque están gobernando.
En esas condiciones, la semana que empieza mañana será
muy turbulenta, porque las manifestaciones contra la Ley del Issste empiezan a
reflejar frustración y serán cada día más violentas.
Porque esta semana seguirá la discusión de la ley de
medios en la Suprema Corte de Justicia, cuyo fallo no dejará contento a nadie.
Y porque en vísperas de su gira por Europa el
Presidente Calderón tendrá que batallar mucho para impedir que la incontinencia
verbal del Presidente Fox no se convierta en guerra de guerrillas que
descarrile la política exterior.