Con el Café 08/Abr/07
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 Con el café

 

(Edición de Fin de Semana)

 

Por: José Fonseca

 

Año 4

8 de Abril de 2007

Número 143

 

DEMOCRACIA SIN DEMOCRATAS

Aunque parezca ingenuo, uno desea que la Semana Mayor haya servido para una reflexión entre las élites políticas y económicas de la República, una reflexión cuyo resultado fuera una determinada voluntad para fijarse objetivos a largo plazo.

En este espacio hemos insistido en que el diálogo entre las élites económicas y políticas tendría que ser sobre ese gran tema: ¿qué México queremos para la siguiente generación?

Desafortunadamente, cada grupo de las élites tiene su propia agenda, sea política, ideológica o política.

En esa agenda no figura ningún sacrificio.

El diálogo se ha convertido en algo imposible, cuando se trata de objetivos a mediano y largo plazo, porque alcanzar esos objetivos significa que cada uno de los grupos de las élites de la República tiene que sacrificar algo.

Y nadie quiere sacrificar nada. Todos quieren que los demás paguen el costo del desarrollo, que los demás paguen el costo del combate a la inseguridad, o los costos de combatir la desigualdad y la pobreza.

Por eso la República se ve inmersa en debates de coyuntura, en debates por temas de corto, cortísimo plazo.

La incapacidad para que las élites de la República coincidan en objetivos de largo plazo para la Nación es posiblemente la mejor muestra de que la democracia liberal se les ha atragantado.

Nos gusta disfrutar de las libertades que ofrece la democracia liberal. Más aún, queremos más libertades.

Pero nadie habla de responsabilidades.

Nadie de las élites políticas y económicas asume su responsabilidad en los males que afligen a las mayorías de la República.

Es más cómodo, como en las horas más tristes de México, enfrascarnos en discusiones que nada resuelven, en debatir temas que, al final de la jornada, no resuelven la desigualdad y la pobreza.

Quizá, como tantos pregonan, vivimos ya en una democracia; pero lamentablemente te confirma aquella definición del difunto Carlos Castillo Peraza: “… somos una democracia sin demócratas”.

 

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