A punto de cumplir 120 días en el gobierno de la
República, el Presidente Felipe Calderón ha conseguido esta semana cuando menos
tres objetivos estratégicos.
El primero es que, a pesar de las estridencias del
Frente Amplio Progresista de Andrés Manuel López Obrador, Calderón ha empezado
a consolidar su legitimidad y reconocimiento como titular del Ejecutivo
Federal.
El segundo es que ha logrado, con una eficaz operación
política, la aprobación de la nueva ley del ISSSTE, ley que le dará una
indispensable oxigenación financiera a su gobierno.
Y el tercero, no menos importante, es haber por
sometido al Partido Acción Nacional, su partido, para que le otorgue un
respaldo que le había regateado durante tantos meses.
Una tenaz presencia en toda la República y una
eficiente campaña de medios le ha permitido al Presidente Calderón obtener el
reconocimiento que todavía le niegan el ex candidato presidencial y sus
seguidores.
Para fortuna suya, López Obrador y sus seguidores
siguen atrapados en la polémica del resultado de las elecciones del pasado 2 de
julio, mientras para la mayoría de la población es un tema que ya pasó a formar
parte del anecdotario, o de la historia política de la Nación, si usted quiere.
El triunfo obtenido esta semana al ser aprobada la ley
del ISSSTE muestra un pragmatismo eficaz, pues el consenso exigió negociar con
quienes había que negociar y aceptar que nunca se gana todo, pero tampoco se
pierde todo.
Además, con sagacidad, el Presidente le ha dado el
mérito de la nueva ley del ISSSTE al Congreso, y ha permitido que los
coordinadores de las bancadas sean los protagonistas, en un ejercicio de
modestia que contrasta con el comportamiento de su antecesor.
La presencia del Presidente Calderón y su discurso
ante el Consejo Político Nacional del PAN ha significado, por fin, el
sometimiento del panismo a la realidad: volvieron a ganar la Presidencia de la
República y el Presidente es un panista de cepa.
En este espacio se les comentó a los lectores
cibernéticos que era cuestión de tiempo para que el Presidente sometiera al
panismo, pues, a pesar de los cambios, de la vigente división de poderes, aún
conserva la Presidencia de la República muchas facultades constitucionales y
algunas metaconstitucionales.
Esta semana también ha conseguido ser arrastrado a la
polémica de la despenalización del aborto propuesta por el perredismo y el PRI
en la Asamblea Legislativa del DF.
Quizá pudo haber fraseado mejor su respuesta, pero lo
importante es que mantenga su posición de que el Presidente no va a entrar a una
pelea que, quiérase a no, ha ganado el relativismo moral moderno, ese que busca
la gratificación inmediata en todos los aspectos de la vida, ese que sólo
reconoce derechos y soslaya obligaciones.
Así, el Presidente Calderón entrará fortalecido a su
cuarto mes de gobierno.
Ha llegado, pues, el momento de que todo el gobierno
empiece a dar señales de vida, no sólo el gabinete de seguridad y justicia.
Ha llegado el momento para que el Presidente Calderón
empiece a exigirles planes a mediano y largo plazo a todos sus colaboradores.