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 Con el café

 

(Edición de Fin de Semana)

 

Por: José Fonseca

 

Año 4

21 de Enero de 2007

Número 132

 

La semana ha sido rica en informaciones, algunas de las cuales representan apenas prolegómenos de eventos futuros.

Vamos por partes.

Primero está la resolución parcial, pero viable, que encontró el gobierno de Felipe Calderón para el aumento al precio del maíz y la tortilla, el cual era y sigue siendo un problema político serio.

La resolución, bien publicitada y manejada con las estrategias de difusión en spots del sexenio pasado, sin embargo, es apenas un atisbo de las confrontaciones que habrá de tener el Presidente Calderón con los poderes fácticos, económicos y políticos, confrontaciones para la cual aún no está suficientemente fortalecido.

Esa es la razón por la que el gobierno calderonista ha optado por la confrontación con el narcotráfico, pues aunque implica riesgos de violencia, es socialmente aceptada por todos los grupos sociales y económicos.

La realidad es que la extradición de capos a Estados Unidos es una réplica de aquella extradición que hizo el gobierno colombiano de los más connotados capos del narcotráfico.

Igual que ahora, Colombia se dejó convencer por el gobierno de Estados Unidos de que así se descabezaba al narcotráfico. No ocurre así en la vida real, pues todavía la cocaína colombiana surte a los grandes mercados de Estados Unidos y Europa.

Como sea, es una medida que demuestra que Calderón está dispuesto a confrontar a las mafias. ¿Con qué resultado? Dependerá de que mantenga el respaldo de todas las fuerzas políticas en su batalla contra el narcotráfico, pero también de una voluntad que no flaquee cuando empiece a ser evidente que la batalla sólo puede ser a largo plazo, que sus dimensiones están más allá de los límites de un sexenio.

CALDERÓN Y SU PARTIDO

Desde el Partido Acción Nacional hay intereses político-partidistas dispuestos a desafiar al gobierno del Presidente Calderón.

Uno, el asilo político que le da Manuel Espino al foxismo en el CEN y el que pretende ampliar al Consejo Político Nacional, cuyos 300 consejeros se renuevan en dos meses y cuyo control pretende entregar a grupos para quienes lo mejor es mantener la distancia entre partido y gobierno. “El PAN es de los panistas, no del Presidente”.

Al foxismo será fácil someterlo, en el momento en que el Presidente Calderón decida dar algunos golpes y se realicen algunas consignaciones.

Será más difícil lidiar con la doctrina Espino de que el PAN no es del Presidente, porque esa es la doctrina más disolvente que puede existir para el Presidente y para el partido.

No hay Presidente que pueda gobernar sin el apoyo de un partido, preferentemente el propio; pero al partido que abandona al gobierno que llevó al poder le puede ocurrir que sin autoridad superior para resolver los conflictos se debilite en pleitos internos interminables.

Este último es el riesgo que tendrán que evaluar los panistas a la hora de renovar su Consejo Político Nacional.

SUCESIÓN EN EL PRI

 La sucesión en el PRI, a pesar de que tantos dicen que el tricolor está en decadencia, ha atraído a muchas fuerzas ajenas al partido, para tratar de influir en el resultado de la elección de la nueva dirigencia nacional.

La contienda real es entre el ex senador Enrique Jackson Ramírez y la ex gobernadora de Tlaxcala Beatriz Paredes.

Ambos cuentan con apoyos. Y, a pesar de las notas publicadas, el discurso es fundamentalmente distinto.

Jackson ha intuido que ya no será posible buscar la candidatura presidencial desde la presidencia nacional del PRI y su discurso es una fuga hacia delante, un intento de buscar el entreveramiento de generaciones.

La señora Paredes sigue en el discurso políticamente correcto, destinado a satisfacer más a los críticos del PRI, internos y externos, que a satisfacer al voto duro del partido.

Dentro de tres semanas y media se conocerá el resultado.

Y quizá se defina el rumbo del PRI, de lo cual depende su supervivencia.

LOS PENDIENTES

Durante las semanas próximas enfrentará el gobierno de Felipe Calderón una ofensiva a fondo para desacreditar todos los programas puestos en marcha esta semana.

Seguirá presionado por la ofensiva mediática de sus adversarios.

En estos tiempos en que se ha diluido la frontera entre la comunicación política y la mercadotecnia, el régimen de Felipe Calderón parece haberse inclinado por una contraofensiva mercadotécnica.

Eso se explica por la necesidad de fortalecer la figura del Presidente; pero el hecho es que el “spotear”, simplemente, sin complementar la mercadotecnia con una estrategia de comunicación que, por ahora, empiece a hacer que la sociedad empiece a temer a las reacciones presidenciales, será difícil superar la campaña de ridiculización que de la figura presidencial se hace con fines políticos específicos.

Después del sexenio de López Portillo, la institución presidencial se había frivolizado, se le había perdido el respeto, porque había perdido seriedad.

Miguel de la Madrid le devolvió seriedad, aunque no puede hacer que recuperara el respeto.

Carlos Salinas mantuvo la seriedad de la institución presidencial; pero también recuperó el respeto.

Primero, claro, hubo que temer a las respuestas presidenciales a las ofensivas, y el temor, al final generó respeto.

 

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