Han transcurrido apenas 38 días del gobierno de Felipe
Calderón. Y quizá es prematuro que se le exija de a conocer programas para todo
el sexenio.
El quehacer político ha exigido todo el tiempo del
Presidente Calderón. Primero, para empezar a tomar con firmeza las riendas del
nuevo gobierno; segundo, para lograr su primer triunfo: la aprobación sin
grandes cambios de los presupuestos federales propuesto al Congreso.
Tomar las riendas del gobierno, asegurarse que todos
entienden los objetivos y el discurso de Los Pinos es fundamental para
Calderón, para terminar de disipar la impresión de gestión desordenada que dejó
la administración del Presidente Fox, es tarea fundamental para la imagen del
Presidente Calderón.
Las acciones contra la inseguridad, los operativos en
Michoacán y Tijuana, son apenas un atisbo de lo que podría ser el programa
sexenal contra el crimen organizado, pues todavía les queda a los miembros del
gabinete de seguridad un plazo que vence el 28 de febrero, para elaborarlo,
afinarlo y presentárselo al Presidente.
Así que no se puede decir que lo que hemos visto en
Michoacán y Tijuana es el programa sexenal.
No obstante, la tentación ha sido mucha para algunos
funcionarios y le han imbuido tintes políticos al operativo en Tijuana, con lo
cual le crean dificultades al Presidente para que todas las fuerzas políticas
se alineen detrás del programa definitivo que se dará a conocer a principios
del próximo marzo.
Falta, sin embargo, el reto principal, en el cual está
el lema de la campaña del Presidente Calderón: “seré el Presidente del Empleo”.
Y pronto tendrán que ponerse en marcha programas que
faciliten la reducción del desempleo, con lo cual se reforzaría, sin duda, la
buena impresión que, a pesar de los críticos biliosos, tiene la población del
Presidente Calderón.
Si pone en marcha un programa realista de seguridad y
un programa realista que fomente el empleo, el Presidente Calderón podrá
atender sin tantos sobresaltos los otros pendientes: los económicos, como las
pensiones, y los políticos, como una reforma electoral adecuada a la realidad.
En la medida que evite generar expectativas
exageradas, en esa medida se fortalecerá, porque tienen que reconocer el
Presidente y su partido que el actual régimen arrancó con expectativas muy
bajas.
Eso podría ser su gran ventaja.
FELIZ AÑO NUEVO Y SALUD Y PROSPERIDAD A TODA LA
COMUNIDAD DEL CAFÉ