Con el Café 26/Nov/06
José FonsecaCon el CaféEn la RadioEl ForoEn LíneaNovedades

Edición de Hoy 
Fin de Semana 
Archivo 
Comentarios 
Suscribirse 
Cancelar 

 

cafepolitico.com>Con el Café>Archivo>2006>Noviembre 2006> Con el Café 26/Nov/06


 

 Con el café

 

(Edición de Fin de Semana)

 

Por: José Fonseca

 

Año 3

26 de Noviembre de 2006

Número 126

 

EL JURAMENTO CONSTITUCIONAL

El próximo viernes asume la Presidente de la República Felipe Calderón y asume también la conducción de un México excepcionalmente inquieto, particularmente confundido, y con un creciente disgusto con los partidos y los políticos.

A pesar de los pesares, al inicio de todo sexenio, de alguna manera, se renueva la esperanza de los mexicanos. Ahora no es así.

El país ha sido colocado en una encrucijada por las torpezas del gobierno que termina, un gobierno que, a su manera, ha sido casi fiel espejo de la iracundia de un adversario cegado por la ambición.

Las decisiones, a partir del viernes, habrá de tomarlas Felipe Calderón.

Es ocioso ocuparse del sexenio que termina, o satanizar a un Presidente Fox que concentró al inicio de su mandato tantas expectativas. Simplemente no supo qué hacer con el mandato.

Es posible que para el nuevo Presidente, para Felipe Calderón, esta hora, que él ha llamado una hora dramática para México, la crisis política sea, como suele decirse una oportunidad.

Las circunstancias, las opiniones críticas, el desencanto y la frustración hacen que la población tenga en realidad bajas expectativas del nuevo gobierno.

Eso le da a Calderón un amplio margen de maniobra política y de gestión gubernamental.

Para aprovechar la oportunidad, el nuevo Presidente debe simplemente contrastar su comportamiento con el de su antecesor.

Si, a diferencia del Presidente Fox, el Presidente Calderón empieza a demostrar interés en la rigurosa coordinación y disciplina de su equipo. Si controla el temperamento y cada acción es el resultado de la reflexión, es posible que pueda acreditar su Presidencia antes de lo que muchos piensan.

México está inquieto por la violencia de la delincuencia organizada y por el desorden sembrado por sus adversarios políticos.

Esa inquietud la puede enfrentar con el diálogo, pero también con la simple aplicación de la ley.

Porque, no importa lo que tantos analistas opinen, lo que importa a la mayoría de la población es poder vivir en paz, la tranquilidad social.

Es un sofisma que la aplicación de la ley signifique autoritarismo. Las leyes mismas significan una reglamentación de las relaciones entre los ciudadanos, una reglamentación de la conducta de las autoridades y una garantía de la convivencia pacífica.

Calderón tiene que aplicar la ley con prudencia y sensatez, pero también con firmeza.

Y con la ley enfrentar a los desafíos que hereda del gobierno del Presidente Fox.

Al final de la jornada gubernamental, el único camino para enfrentar a los adversarios que buscan la ruptura institucional de su gobierno es un gobierno eficaz.

Simple y llanamente, cumplir con el juramento constitucional de cumplir y hacer cumplir la ley.

 

Versión en PDF

 Oprima para descargar

Versión para imprimir

 Oprima para desplegar


Copyright(c) 2006 José Fonseca Pérez. Derechos Reservados.
webmaster@cafepolitico.com