Con el Café 08/Ene/06
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 Con el café

 

(Edición de Fin de Semana)

 

Por: José Fonseca

 

Año 2

8 de Enero de 2006

Número 88

 

LA CALMA QUE PRECEDE A LA TORMENTA

 

Durante la semana que termina, igual que ocurrió durante casi toda la tregua navideña decretada por el Instituto Federal Electoral, hubo poca actividad política. Salvo en el Distrito Federal, donde cada vez está más claro que el control absoluto del aparato político de la ciudad de México, con todos los tentáculos de los poderes fácticos, lo tiene Andrés Manuel López Obrador, a través de René Bejarano y sus operadores, Dolores Padierna y Martí Batres.

Todos los candidatos, salvo una o dos indiscreciones sin importancia, cumplieron con la tregua navideña.

Para López Obrador fue muy cómoda la tregua, porque, aunque él se abstuvo de actos de proselitismo y de hacer declaraciones, tuvo para ello a la directiva nacional del PRD y al jefe de gobierno del DF Alejandro Encinas, quien se convirtió casi en vocero de la campaña durante la segunda quincena de diciembre.

De cualquier manera, lo que se ha vivido es apenas la calma que precede a la tormenta.

Particularmente, los perredistas han permitido atisbar a lo que será sin duda una táctica de campaña: la permanente crítica a las autoridades electorales, no sólo al IFE, sino también al Tribunal Federal Electoral.

Asimismo, se ha percibido una alineación inicial en los medios de comunicación, donde se percibe la firme intención de convertirse en uno de los factores determinantes durante la campaña por la Presidencia.

Mucho dependerá del Ejecutivo impedir que la campaña presidencial se convierta en un caos, en una lucha sucia y degradante de la política.

Desafortunadamente, el Ejecutivo no parece estar aún seguro de su rol durante la campaña, especialmente porque en nuestra incipiente democracia no existe la tradición de que, libremente, los funcionarios de todos los niveles hagan propaganda a favor de sus partidos y de sus candidatos y se dejen ver en actos partidistas para apoyarlos.

Y como el Presidente Fox no afirmó su derecho a esa participación, abierta y claramente, sin doble lenguaje, podría convertirse en un factor de desestabilización de la campaña y traducirse en acusaciones de inequidad.

Y se descompondrá aún más el clima político y social. Un clima social y político descompuesto por comunicadores irresponsables y proclives al juicio ligero y protagónico; descompuesto por actores políticos de muy poca convicción democrática; por los desatados e incontenibles intereses económicos, cuya actuación podría hasta crear conflictos políticos donde no los hay, y por un gobierno que no acaba de entender que su responsabilidad es imponer con energía un cierto orden a todos grupos sociales, políticos y económicos de la Nación.

Más en el gobierno ya casi ninguno tiene la voluntad para imponer ese orden.

 

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