La semana estuvo marcada por la reyerta radiofónica
entre Elba Esther Gordillo y Roberto Madrazo Pintado, en el noticiero de
Joaquín López Dóriga.
Aún hay que diseccionar lo dicho por una y otro en
esa reyerta, porque tal parece que ha sido el detonador de acontecimientos que
sin duda influirán en la campaña y posiblemente hasta en las elecciones y su
resultado.
A) LA EXPULSIÓN
Las expresiones agrias de la profesora Gordillo en
dicha entrevista abrieron la puerta para que en el PRI se pusiera en marcha el
proceso de enjuiciarla como militante y posiblemente de llevar a cabo su
expulsión.
B) LA LLAMADA
La revelación periodística de una conversación de
Elba Esther Gordillo con Felipe Calderón forzó a definiciones. Primero a la
profesora, quien ha tenido que maniobrar para evitar una ruptura del SNTE con
el PRI, aunque sí se haya acordado el rompimiento con Madrazo.
Segundo, al candidato presidencial del PAN lo forzó a
discernir entre los votos del SNTE y la presencia de la profesora a su lado. Es
un asunto que no está definido, pues se confronta la visión de Calderón de que
la figura de la señora Gordillo a su lado en la campaña le abriría un frente innecesariamente
con la visión de Manuel Espino y Los Pinos, quienes quieren incorporar toda
suerte de elementos ajenos al PAN a la campaña.
C) SNTE
El sindicato, por ahora agrupado en torno a la
profesora enfrentará dentro de poco las presiones de sus grupos disidentes, a
los cuales ya corteja Roberto Madrazo.
Hay que recordar que dentro de tres meses estarán más
o menos definidas las candidaturas de diputados y senadores, posiciones a las
cuales sin duda algunos miembros del SNTE ambicionan, aún aquellos que son
leales a la profesora.
El problema para el sindicato es cómo enfrentar una
ofensiva interna y mantener un frente unido para defender a la profesora.
Parte de la estrategia de la profesora y el sindicato
es no romper con el partido, pero sí preparar lo que sea necesario para
intentar fincarle una acusación penal a Roberto Madrazo, para así impedir su
registro como candidato a la Presidencia.
Eso abriría la puerta para un relevo forzado, lo cual
colocaría al PRI en una posición muy incómoda, porque ya se han hecho muchas
alianzas y no todas pueden traspasarse a un nuevo candidato, al menos no sin
farragosas negociaciones, para lo cual podría ya no tener tiempo el PRI.
D) SALINAS
Para muchos no está claro el rol del Presidente
Salinas en todos los lances suscitados en el PRI.
La reyerta radiofónica dejó claro que su rol es más
importante de lo que muchos creían. Algunos priístas lo suponían, pero fue
hasta que quedó explícitamente reconocido por la profesora y por Madrazo cuando
de pronto ha habido un cambio de ánimo en muchos que antes desafiaban a
Madrazo.
El expresidente nunca ocultó sus intenciones de
trascender su sexenio. Se lo impidió la confrontación con Ernesto Zedillo,
confrontación que se gestó en aquella agria reunión en la que participaron
Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Pedro Aspe y Jaime Serra, reunión celebrada el
20 de noviembre de 1994. Y se lo impidió, sin duda, el encarcelamiento de su
hermano Raúl. Con Raúl libre, Salinas se siente libre para operar en lo que
siempre ha disfrutado: la política.
Ahora, como hace muchas décadas, el PRI tendrá la
influencia de un expresidente. Para bien o para mal, Carlos Salinas se ha
convertido en factor de unidad del priísmo.
Y eso, quiérase o no, se reflejará en la campaña y en
las elecciones.