El revuelo informativo por los desatinos diplomáticos
en la Cumbre Americana se ha concentrado en destacar las confrontaciones del
gobierno del Presidente Fox con los presidentes de Argentina y Venezuela.
Es innegable que la estrategia diseñada por el canciller
Derbez fracasó en Mar del Plata, pero también lo es que en la humareda del
revuelo informativo se ha eludido el tema central: ¿qué tanto se puede alejar
México del bloque económico de América del Norte?.
Aunque muchos no lo quieran, la tendencia inevitable
es la globalidad comercial y económica y la integración de alianzas y bloques
de naciones.
Es cierto que el concepto de globalización de la
década de los noventa está en revisión, pero no hay nación que esté dispuesta a
aislarse como en el pasado.
A veces, en la euforia de los discursos, se intenta
negar la realidad de que México, a diferencia de Brasil, Argentina y Venezuela,
tiene una frontera de 3 mil kilómetros con Estados Unidos.
Es inocultable la estrecha vinculación de la economía
mexicana con la economía norteamericana.
Quizá habría que afinar esa relación, pero no puede
romperse de tajo, porque las consecuencias serían desastrosas.
El próximo Presidente tendrá que decidir a qué
distancia puede mantenerse México del bloque económico de América del Norte,
sin arriesgar sus posibilidades de crecimiento y desarrollo.
No basta con discursos floridos acerca de no caer en
la órbita de Washington. Esa es una posición resultante de quienes todavía
manejan el discurso de la guerra fría. Y esa, junto con el muro de Berlín, hace
ya más de 15 años que desapareció.
Los aspirantes a la Presidencia tendrían que explicar
cómo protegerán los intereses de México, pero a la luz de la realidad de la
economía globalizada, no con anacrónicas posiciones políticas.
DINERO
Y DEMOCRACIA
El consejero presidente del IFE Luis Carlos Ugalde
tocó el tema más escabroso de la contienda electoral que ya está en marcha: la
afluencia de dinero privado a las campañas.
Nadie puede negar que los límites de aportaciones
privadas fijados por la actual ley electoral son razonables, pero también es
innegable que la normatividad ha sido nuevamente rebasada por la habilidad para
esconder el origen del dinero privado que llega a las campañas.
El PAN y el PRI preparan complejas operaciones
financieras y contables para recaudar lo más posible, sin que en sus registros
figuren las cantidades que rebasen los topes de campaña.
En el PRD han ideado la fórmula de los donativos
telefónicos y “de la gente”, cómo fórmula para ocultar el origen de los
donativos particulares.
No podemos ser ingenuos. Sabemos que siempre habrá
una competencia interminable entre la norma y la realidad.
El riesgo, sin embargo, es la calidad de los donantes
particulares.
Lo que menos debe preocuparnos es que los poderes económicos
influyan en las campañas, aunque ése sea el tema de muchos discursos.
Lo que realmente debería tenernos preocupados es la
posibilidad de que la delincuencia organizada empiece a infiltrarse en los
procesos políticos y empiece a tener influencia en el quehacer político
nacional.
Es un hecho que la delincuencia organizada ha
penetrado a las dependencias policíacas y a las de la procuración y
administración de la justicia.
Nada garantiza que ese dinero no empiece a llegar a
las campañas electorales.
Sería desastroso para la República que la influencia
de la delincuencia organizada se dejara sentir en las instituciones políticas.
Entraría la Nación en una espiral perversa.
CAMBIO
DE GUARDIA 2006
Esta semana se inicia el análisis de la marcha de la
campaña por la Presidencia y por el Congreso, campaña que culminará en las
elecciones del próximo 2 de julio.
Confiamos que esta perspectiva facilite a los
miembros de la Comunidad del Café su decisión electoral.
LÓPEZ
OBRADOR
El ex jefe de gobierno del DF, Andrés Manuel López
Obrador, ha caminado prácticamente solo en su campaña como virtual candidato
del PRD a la Presidencia.
Su discurso no ha variado en los meses que tiene en
campaña, quizá porque por ahora lo importante es darse a conocer en toda la República.
Eso cambiará en las próximas semanas, porque una vez
definidos los candidatos que enfrentará en la campaña electoral, empezará la
real competencia.
Ya no bastará con una campaña de “pueblear”.
Necesitará cotidiana presencia en los medios para reforzar la tarea de sus
redes ciudadanas y será indispensable haber construido una estructura nacional
para poder atraer a los casi 20 millones de ciudadanos sin partido que
decidirán la elección el próximo 2 de julio de 2006.
FELIPE
CALDERÓN
Una vez decidida la candidatura panista, Felipe
Calderón tiene cuatro semanas para ajustar su discurso, su estrategia y, sobre
todo, para reconciliarse con el Comité Ejecutivo Nacional del PAN.
En el seno de Acción Nacional se tendrá que decidir
cómo se conduce la campaña por la Presidencia.
Habitualmente el candidato mantiene el control de su
campaña y los recursos utilizados, y sólo se coordina con el Comité Ejecutivo
Nacional, mientras éste se concentra en las campañas de diputados federales y
senadores.
Hasta ahora esa división de trabajo no ha sido
debidamente consensuada. El CEN quiere controlar totalmente la campaña y
naturalmente Calderón se resiste.
En tanto no se resuelva esa situación, la campaña de
Calderón se verá limitada, muy limitada.
Y si persiste la confrontación hasta el arranque
oficial de la campaña, podría no bastar la figura del candidato para una
campaña exitosa.
ROBERTO
MADRAZO
Superada la aduana de la elección interna, el
problema de Roberto Madrazo será reconciliar a los grupos de su partido.
Será quizá la tarea más difícil, pero se cuenta para
ello con el reparto de candidaturas a diputados y senadores, que siempre suelen
ser un atractivo para los políticos más recalcitrantes.
Es cierto, vive el PRI su crisis más grave, porque
carece de una figura que concilie y fuerce a los grupos a coordinarse.
Dependerá de la habilidad de Madrazo reconciliar a
los priístas.
Pero requerirá algo más que habilidad contener a la
profesora Elba Esther Gordillo, cuyo objetivo es impedir que Madrazo sea
Presidente.
Y, sobre todo, tendrá Madrazo que remontar el
deterioro de su imagen, cuidadosamente cultivado por sus adversarios, priístas
y no priístas. Hasta ahora no se percibe la estrategia que le permitirá
resolver ese problema, pues en los medios, detrás de la aparente objetividad,
existe una clara animadversión hacia Madrazo.
Muchos retos, quizá demasiados para el virtual
candidato presidencial del PRI.