La semana que termina estuvo marcada, sin duda, por
los efectos del desastre causado por el huracán Wilma y por el casi inmediato
giro hacia la politización que tomaron los esfuerzos de asistencia en Quintana
Roo.
Destaca especialmente la reacción indignada del
gobernador Félix González Canto porque la Cruz Roja y el Ejército tuvieron que
hacerse cargo del reparto de despensas.
Aún así, lo importante es que a una semana del
desastre ya son visibles los resultados del esfuerzo gubernamental, con algunas
fallas, pero al final de cuentas la región de Quintana Roo se recuperará más
rápidamente que Chiapas.
Y eso significará un problema político.
DEBATE
POLÍTICO
Se supone que en los medios hay suficientes y muy
capaces espacios para el diálogo y la discusión civilizada.
Porque sólo una discusión civilizada y racional puede
serle útil a los lectores, a los radioescuchas o a los televidentes.
Es preocupante que ocurra lo contrario.
El pasado viernes compareció en el programa de
televisión de Víctor Trujillo el ex presidente del IFE José Woldenberg. Es
Woldenberg un intelectual muy articulado, un académico que le dio lustre a la
posición que ocupó en el IFE, precisamente porque siempre reflexiona y razona.
De los tres periodistas invitados, al menos dos de
ellos parecían no escuchar los inteligentes argumentos de Woldenberg, quien
procuraba exaltar la labor que desempeña el IFE y porque es crucial
fortalecerlo para fortalecer nuestra democracia.
Interrumpían y rechazaron los argumentos de
Woldenberg con ocurrencias y chistoretes.
Lo lamentable es que en otros espacios, sean
escritos, radiofónicos o televisivos, se repiten discusiones que parecen no
tener otro rumbo que atraer la atención con expresiones estridentes.
A pesar de lo que se dice, a la mayoría parecen importarle
poco las propuestas de algún candidato.
¿Para qué discutirlas, para qué argumentarlas, si
siempre será más fácil descalificar, insultar y hacer escándalo?
Sería lamentable que el segundo presidente de la
transición resultara ser el que gritó más, el que insultó más, el más
escandaloso, no el de las mejores propuestas. Mal le iría a México.
¿TABLAS?
Los encuestadores serios, no los que le toman al
paciente el pulso a cada dos minutos, consideran que cuando arranquen las
campañas presidenciales los tres principales partidos tendrán prácticamente las
mismas oportunidades de ganar la Presidencia.
O sea, que ninguno llevará ventaja.
Así, hay que tomar con cautela todas las encuestas
con las que uno u otro tratan de demostrar que la mayoría de los votantes están
con ellos.
No se podrá exigir un debate de altura, porque a
estas alturas sería como pedir un milagro, pero si se puede exigir que cuando
menos discutan ideas, que no se discutan otros temas que no sean los centrales
para la mayoría: