La semana estuvo dominada por el debate sobre el
Informe Presidencial, sobre su formato y por el rápido despliegue
propagandístico del Presidente Fox y su gobierno, en un ejercicio de política
electoral que a muchos ha irritado, porque los ha desconcertado.
El debate sobre el formato es estéril, porque en las
circunstancias actuales es muy problemático que haya un acuerdo en el Congreso
para modificarlo.
El despliegue propagandístico es algo con que, quizá
sin pretenderlo, el Presidente Fox está sentando un precedente, lo cual puede
ser provechoso para sus sucesores, pues empieza a romper con el tabú de que los
Presidentes de la República no hacen propaganda por su partido político.
Sólo el tiempo dirá si esa práctica se convierte en
algo común en nuestra política electoral.
Y sólo el tiempo decidirá si nuestro sistema político
está dispuesto a aceptar tal innovación, sobre todo cuando se trata de un
entramado jurídico electoral que nació de la sospecha de manipulación en las
elecciones.
Quizá es muy pronto para esa práctica tan
generalizada en los países más modernos.
La otra noticia es el omnipresente conflicto en el
PRI. Aunque ya se fue Roberto Madrazo, dejó una situación muy compleja, tan
compleja que sólo la decisión del Tribunal Federal Electoral acerca de las
impugnaciones de la profesora Elba Esther Gordillo puede abrir los espacios
para ella y crear otra situación aún peor: la fractura del PRI.
En el fondo lo que ocurre es que el reacomodo de las
fuerzas políticas, económicas y sociales no ha terminado de darse. Algunas
empiezan a posicionarse para las elecciones presidenciales, pero la mayoría aún
no encajan bien a bien en ninguno de los tres principales partidos que se
disputarán la Presidencia en 2006.
De ese reacomodo de fuerzas dependerá la viabilidad
de algunas candidaturas, incluyendo de aquellas que parecen seguras.
La movilidad de actores políticos, económicos y
sociales representa un reto para los tres grandes partidos.
Y quizá algo más que un reto, representa la urgencia
de tener un candidato para atraerlas.
Si no lo logran, no conseguirán el triunfo en 2006.