A pesar de las críticas, la estrategia del Presidente
Fox para el uno de septiembre fue excepcional.
Desde semanas antes, puso en marcha su campaña para
resaltar sus logros y para así fortalecer anticipadamente la campaña de quien
sea el candidato del PAN a la Presidencia.
Mas el día del informe hizo una pausa. Cumplió con el
texto constitucional y entregó el informe por escrito y procedió a leer un
mesurado mensaje político.
Dejó a sus opositores en el Congreso sin posibilidad
de reclamar, gritar y protestar.
La mejor prueba de que el día del informe fue apenas
una pausa es que, al día siguiente, ya en Guadalajara, su discurso fue
agresivo, virulento contra el priísmo.
Además, ese mismo día -2 de septiembre-, devolvió al
Congreso la iniciativa aprobada hace meses sobre el régimen fiscal de Pemex.
Es difícil que el Presidente Fox deje de estar en
campaña. Ya se verá como abiertamente va a hacer campaña por el PAN y su
candidato presidencial.
No puede ser de otra manera, desde la perspectiva de
cómo entiende el Presidente Fox la democracia.
Ni siquiera la discusión del presupuesto lo logrará
contener porque, al final de cuentas, si el Congreso falla en la aprobación del
presupuesto, siempre podrá hacerlos responsables ante la opinión pública de
oponerse a todo lo que propone el Ejecutivo.
La estrategia, sin embargo, tiene una falla.
Toda la campaña, supuestamente para enaltecer la
imagen de su régimen, tiene como consecuencia que la figura de Vicente Fox se
fortalece en las encuestas, es cierto.
Mas también es cierto que hace dos años, cuando las
elecciones legislativas federales, la popularidad del Presidente Fox estaba
mejor que ahora en las encuestas. Y de cualquier forma el PAN perdió casi un
centenar de diputaciones.
Ese es el fallo de la estrategia. Elevar la figura
del Presidente Fox en las encuestas no necesariamente se refleja en votos para
el PAN.
Y en 2006, sólo que se refleje, tendrá la seguridad
que busca el Presidente, la seguridad de que el PAN no le perseguirá.
FORMATO
Es ociosa la discusión sobre el formato del informe.
Primero, requiere de un cambio constitucional. Y ese
será el problema.
La oposición quiere tener a su merced al Ejecutivo,
porque nadie en su sano juicio puede suponer que pueda haber un diálogo útil
entre el Presidente y una asamblea de varios centenares de diputados de
oposición.
El PRD, particularmente, igual que muchos politólogos
y académicos, lo que desean es mover el sistema hacia un semiparlamentarismo,
como el propuesto por Porfirio Muñoz Ledo, porque la tendencia de voto de los
electores no muestra que haya disposición a darle la mayoría a ningún partido.
Los priístas entran a la discusión con reticencia,
porque sólo unos cuantos de ellos creen que sirva para algo el cambio de
formato del informe.
No hay que olvidar que la ceremonia del Informe se
inserta en la tradición estadounidense del “State of the Union”, pues hasta la
redacción de nuestro artículo constitucional se parece mucho a la de la
constitución de Estados Unidos.
Y con tantas fuerzas centrífugas surgidas en nuestra
sociedad, lo peor que le podría pasar a México sería irse al parlamentarismo, y
quedarse así sin un Ejecutivo fuerte.
EL RELEVO EN EL PRI
La otra nota de la semana fue al relevo en el PRI y
la cuasi ruptura de la profesora Elba Esther Gordillo con el comité ejecutivo
nacional del que dice que es su partido.
La ruptura se venía incubando desde hace tiempo,
porque la profesora ha pretendido que el PRI le tolere sus coqueteos con los
adversarios del partido.
Es poderosa y se sabe poderosa, como lo reconoció en
la entrevista que le hiciera en su Noticiero el periodista Joaquín López
Dóriga.
Y ese poder lo ha intentado utilizar para negociar
con muchos de esos adversarios, con el afán de convertirse en un factor
determinante, decisivo, en la política nacional.
De antemano sabía que el control que ejerce Roberto
Madrazo sobre la estructura del partido, control construido pacientemente
durante más de dos años, le haría muy difícil su regreso a la secretaría
general y, sobre todo, más difícil aún que tantos adversarios como tiene le
fueran a permitir que controlara al PRI y al candidato presidencial.
Cometió el grave error de hostilizar hasta aquellos
que estaban dispuestos a ser sus aliados.
En una de las últimas reuniones que tuvo con Madrazo
y Montiel, su arrogancia le hizo perder el apoyo del aún gobernador mexiquense.
En dicha reunión, cuando intentaban negociar,
súbitamente le preguntó a Montiel con qué carácter estaba él en esa reunión.
Montiel le respondió que en el carácter de precandidato a la presidencia
elegido democráticamente.
La profesora le dijo, palabras más, palabras menos:
“…Ni te creas, tú estás en mis manos…”
Allí perdió la profesora el apoyo de Montiel, quien
al final le otorgó su apoyo a Mariano Palacios Alcocer, porque sabe que el queretano
no es madracista, como tantos afirman con ligereza, pero tampoco es elbista,
porque considera traiciones al partido muchas de las acciones de la profesora.
Por lo pronto, la profesora Gordillo Morales se va a
ir al Tribunal Federal Electoral, donde confía que sus buenas relaciones con el
Ejecutivo le permitan obtener un fallo favorable.
Mientras, ha emprendido una activísima campaña
mediática, mediante la cual confía en socavar la imagen de Roberto Madrazo.
El rencor es tan personal que a la profesora, con tal
de destruir a Madrazo, no le importa dañar al que dice es su partido.
En esas dificultades, al PRI le será doblemente
difícil procesar la selección de su candidato a la Presidencia.
Y doblemente difícil poder llevar una campaña
exitosa, toda vez que tendrá pendiente por muchas semanas la amenaza del
Tribunal Federal Electoral.
A todo lo anterior se le suma el activismo del ex
presidente Carlos Salinas de Gortari, quien, igual que la profesora, regresa a
cobrar agravios. Y ha conseguido hasta ahora sólo enrarecer la atmósfera en el
PRI.
En esas condiciones, sólo decisiones y medidas muy
inteligentes impedirán una fractura decisiva del PRI y su derrota en 2006.