Muchos coinciden que el Quinto Informe Presidencial
en estricto rigor es el último, porque cuando los Presidentes de México rinden
el sexto informe ya el interés decae, porque ya hay Presidente Electo.
En términos administrativos y políticos, es el momento
de exponer a la opinión pública lo que se haya logrado en cinco años de
gobierno.
Sobre todo es importante lo que se plantea en
términos políticos, porque el Presidente de la República tiene a partir del
quinto informe varias tareas fundamentales, esenciales.
Primero, tiene la obligación de mantener la salud de
las finanzas públicas, para garantizarle a la población de que no sufrirá otra
devastadora crisis económica.
Segundo, tiene la obligación de hacer un esfuerzo
mayor para mantener la tranquilidad pública, para que haya condiciones
propicias para unas elecciones pacíficas.
Tercero, tiene que actuar con firmeza para impedir
que los actores políticos contaminen el proceso electoral.
Cuarto, tiene la obligación fundamental de crear las
condiciones para que la transmisión del poder sea ordenada y pacífica.
Desde esa perspectiva tienen sentido los mensajes
radiofónicos y televisivos del Presidente Vicente Fox.
Tienen sentido, claro, desde la perspectiva política,
porque se trata de una lucha por el favor de la opinión pública, como ha sido a
lo largo del sexenio. Lástima que esa actitud haya impedido que se tomaran
decisiones convenientes, aunque fueran impopulares.
Donde se pierde el sentido de los mensajes
radiofónicos y televisivos del Presidente Fox es en el tono de los mismos.
Es una defensa de su régimen, pero se hace en un tono
eminentemente provocador.
Lamentablemente la impresión que dejan es que, como a
lo largo de todo el sexenio, lo que importa es mantener al Presidente Fox bien
posicionado en las encuestas.
No se percibe el menor esfuerzo por fortalecer al
PAN, a su partido, menos por liberarlo de cualquier responsabilidad por los
errores del régimen.
Lo dicho desde que empezó este gobierno: los aciertos
son del Presidente Fox y el PAN tiene que cargar sobre sus hombros la carga de
los errores.
El tono de los mensajes radiofónicos y televisivos
del Presidente Fox corresponde a un equipo cercano que cree que todavía está en
campaña por la Presidencia y ni siquiera parecen haberse dado cuenta que pronto
quien estará en campaña será un candidato del PAN y que el régimen estará a la
defensiva a partir de entonces.
Y sería un error grave tratar de sustentar la campaña
del candidato presidencial del PAN –quienquiera que sea-, en la popularidad del
Presidente o en una imagen que está y estará bajo creciente asedio.
Todo lo anterior ha creado un ambiente muy crispado
para el informe presidencial.
La creciente belicosidad de los mensajes desde Los
Pinos sólo pueden tener como consecuencia que el uno de septiembre la ceremonia
del informe está marcada por violentas protestas e interpelaciones.
Y es una mala apuesta la de intentar que el
Presidente gane simpatías con base en faltas de respeto a la investidura
presidencial, tan deteriorada.