Todo mundo expresó su desconcierto por la declaración
del “Marcos”, en la cual acusa al PRD de estar encabezado por un grupo de
sinvergüenzas y a Andrés Manuel López Obrador de haberlo traicionado.
El PRD y López Obrador han eludido la confrontación,
porque así evitan una fractura en la izquierda mexicana.
Alega “Marcos” que su objetivo no es la formación de
un partido político, pero la declaración del pasado sábado muestra lo
contrario.
Anunció que está contra todos los políticos, lo cual
suena bien como discurso, pero también advirtió que a partir del 16 de
septiembre los “comandantes” indígenas recorrerán el país.
Todo mundo suponíamos que sería otro “zapatour”, como
el de 2001. Hasta el Presidente Fox y sus asesores pensaron lo mismo, por eso
se mostraron encantados de que el EZLN aspire a convertirse en una fuerza
política que, creen ingenuamente, se incorporará al sistema político electoral
nacional.
Nada más alejado de la verdad.
El plan de “Marcos” es enviar a sus subordinados
indígenas a realizar activismo político en las comunidades indígenas de toda la
República. Ha dicho que en esas comunidades sus enviados pueden permanecer
semanas, meses y hasta años. Claro, el tiempo que requiera formar un verdadero
movimiento indígena nacional que le permitiría a “Marcos” emular las “hazañas”
del boliviano Evo Morales, quien con su movimiento indígena ya derrocó a un
Presidente de Bolivia y podría derrocar otro, a base de manifestaciones,
desórdenes callejeros y maniobras políticas en el Congreso.
En aras de “yo no soy un dictador”, el Presidente Fox
está a punto de cometer un error histórico.
En medio de la algarabía, muchos olvidan que el EZLN
declaró la guerra al Estado mexicano, que en estricto derecho existe sólo una
tregua acordada desde 1994, en aquellas conversaciones entre Manuel Camacho
Solís y “Marcos”.
Y el gobierno foxista no sólo está dispuesto a
tolerarle al EZLN que viole la tregua, sino que le facilitará su periplo
nacional de agitación y organización de masas.
Porque de eso se trata el programa de “Marcos”: de la
organización de las masas, teniendo como base las distintas comunidades
indígenas de la República.
Esa organización de masas no tiene otro objetivo a
mediano plazo que la toma del poder.
Eso es lo que está facilitando el Presidente Fox, así
como el principio de la disgregación de la Nación.
Y eso es lo que, miopes e irresponsables, aplauden
tantos intelectuales de la ciudad de México.