A reserva de que en las próximas semanas el sitio
cafepolitico.com inicie la presentación del resumen semanal de lo más
trascendente de las campañas políticas y del proceso electoral para la
Presidencia, hoy ofrecemos una suerte de resumen de cómo se empiezan a
posicionar los actores de la ya inminente campaña.
PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA
Todo lo ocurrido esta semana en el PRD obedece a la
estrategia diseñada por Andrés Manuel López Obrador.
Elaboró su calendario de actividades y todo se
sujetará a él. Renunció el día que dijo lo haría, rindió su informe de acuerdo
a lo acordado, lo reemplaza la Asamblea Legislativa con Alejandro Encinas el
día que estaba previsto y se registra como precandidato único a la Presidencia
el día que dijo lo haría.
Nada se hizo que no hubiera decidido López Obrador,
cuyo control sobre el partido es absoluto.
Sabe que la candidatura de Marcelo Ebrard a la
jefatura de gobierno del DF le costará más trabajo, sólo se negociará con los
grupos perredistas para el reparto de posiciones, tanto en el futuro gobierno
como en el partido.
Se va unos días de vacaciones y el próximo 11 de
agosto empieza su campaña en Tijuana. Durante esa primera etapa visitará
poblaciones de Baja California, Sonora, Sinaloa, Nayarit y Jalisco.
Enfrentará varios retos.
Tendrá que compensar con declaraciones desafiantes el
vacío en que operará, una vez sin la plataforma poderosa que significó ser jefe
de gobierno del DF.
Deberá consolidar sus redes ciudadanas, para
asegurarse que su figura y su nombre no sólo son reconocidos, sino que ganan
aceptación fuera del Distrito Federal, porque sabe que necesitará muchos
millones de votos –cuando menos ocho millones-, para ganar la Presidencia de la
República.
Para todo esto necesitará recursos. Por ahora ni la
captación de esos recursos ni su gasto serán vigilados por las autoridades
electorales. A eso se atendrá.
Asegura que no tiene dinero para la campaña. Eso no
es cierto, porque solamente de los grupos de la economía informal del DF, las
redes tejidas por René Bejarano, Martí Batres y Dolores Padierna, han obtenido
lo suficiente para la precampaña y quizá hasta para la campaña electoral.
Pero esa será la bandera: “…es el pueblo el que hace
la campaña…”
Ofrece que no hará campaña mediática, lo cual es
absurdo en esta época de grandes medios de comunicación masiva.
Sabe bien que la derrota de Cuauhtémoc Cárdenas en
1994, entre otros factores, se debió a la insistencia de Cárdenas de
“pueblear”, sin tener excesiva presencia en los medios.
Lo veremos en los medios, de una u otra forma.
La realidad le exigirá encontrar los adversarios
adecuados a su estilo provocador y agresivo.
Esas riñas políticas tendrán como escenario los
medios de comunicación masiva.
La incógnita es que si a una tan predecible
estrategia no le responderán los adversarios con un vacío, un vacío que sólo se
llenaría en los dos o tres debates entre candidatos presidenciales el año
próximo.
Es, pues, una estrategia riesgosa. Pero tiene
confianza, porque las encuestas lo colocan a la cabeza de todos los aspirantes.
El problema será mantenerse a la cabeza durante once
meses.
PARTIDO ACCIÓN NACIONAL
La percepción general es que el Partido Acción
Nacional ha perdido terreno, a causa de lo que el precandidato Alberto Cárdenas
Jiménez llamó “el descorazonamiento con el régimen del Presidente Fox”.
A pesar de poseer una trayectoria más sólida, Felipe
Calderón Hinojosa se ha topado con resistencias desde el aparato gubernamental
y desde Los Pinos. Navega contra corriente y aún no consigue acortar la
distancia que lo separa del puntero Santiago Creel.
Creel ha logrado conservar el apoyo del aparato
gubernamental, pero tiene el problema de los permisos de juego otorgados poco
antes de renunciar a la Secretaría de Gobernación.
Es un asunto que no soltarán sus adversarios y que,
si fuera el candidato presidencial panista durante la campaña, se lo echarían
en cara constantemente.
Hará el PAN cinco elecciones regionales, y si de
ellas no surge un claro ganador, los dos mejor posicionados se disputarán la
candidatura en una elección nacional –entre panistas, claro- el próximo mes de
noviembre.
Tiene el Partido Acción Nacional el problema de
impedir que el Presidente Fox, tan dispuesto a demostrar que es tan panista
como el que más, con sus intervenciones en los procesos no los contamine.
Igualmente, quienquiera que sea el candidato
presidencial por el PAN tendrá que decidir como lidiar con el activismo
presidencial, un activismo que, por inusitado en México, puede manchar el
proceso electoral.
El problema para el panismo, el fundamental, es que
Creel, el puntero, puede ser un candidato muy débil y eso significaría que el
PAN saldría de Los Pinos.
PARTIDO REVOLUCIONARIO INSTITUCIONAL
El priísmo está inmerso en proceso muy complicado.
Vive los mismos rencores, resquemores e insidia de
siempre, sólo que antes quien decidía era el Presidente de la República. Él los
ponía en orden.
Ahora, sin la figura presidencia como árbitro
supremo, los priístas estarán sujetos a sus propias ambiciones, a sus hondas
diferencias y a sus riñas internas.
Aunque ya decidieron cómo elegir al candidato
presidencial, el hecho es que Roberto Madrazo tiene el control absoluto del
partido y su estructura.
Los gobernadores y el senador Enrique Jackson tienen
que pelear, paradójicamente, contra la misma estructura sobre la que se
sustentará la campaña presidencial.
Quienquiera que gane la candidatura tendrá que lidiar
con los resabios de la derrota, con la agenda personal de la profesora Elba
Esther Gordillo y con el descontento.
Hasta 1982, el PRI impidió su dispersión gracias a
que los perdedores siempre obtenían algo, los ganadores no se llevaban todo.
Cuando rompieron esa costumbre empezó su declinación.
Ahora, librados a sus propias fuerzas e ideas, los
priístas tendrán que impedir la dispersión. Y quizá recurrir a la vieja receta
de que nadie gana todo.
Porque aún unidos enfrentarán al antipriísta que
ahora puede refugiarse en el PRD y la estructura podrá no bastar pare convencer
a casi 20 millones de votantes sin partido de que el PRI ya cambió, que nada
será como antes.