La semana que termina ha estado marcada por
acontecimientos cuya repercusión aún no ha sido suficientemente valorada.
No vale la pena tomar en cuenta “la alerta roja” del
EZLN, a pesar de la difusión en los medios, porque se trata de una maniobra de
la izquierda más radical para recordarles a todos que aún existe. Lo hacen cada
vez que es inminente el comienzo de una etapa electoral, por eso no tiene
importancia.
Potencialmente más seria es la decisión del
Presidente Fox de hacer campaña por su partido, el PAN, y sus candidatos.
Se moverá el Presidente en una zona gris, entre la
legalidad y la ilegalidad, en cualquier momento una imprudencia puede provocar
un problema legal, no para el Presidente, o para el PAN, sino para el país,
porque el escándalo puede manchar la integridad de las elecciones
presidenciales.
Es una decisión irreflexiva, porque expone el proceso
a impugnaciones. Las protestas darían material para aquellos cuya estrategia
política es alegar que cualquier derrota sufrida es un fraude, y que piensan
que sólo hay democracia cuando ganan.
Empeora el Presidente Fox la reacción al asumir una
actitud retadora, provocadora.
Es un asunto a seguir con mucha atención.
SUCESIONES
Los acontecimientos en el Partido Acción Nacional
reflejan la intensidad de la disputa por la candidatura presidencial.
A Santiago Creel le pesará mucho el escándalo por los
permisos de juego, escándalo que demuestra la ligereza con que en los medios se
trata cualquier asunto relacionado con cualquier candidato.
Es posible que en las elecciones internas Creel
supere a sus adversarios, hasta al recién llegado a la contienda Alberto
Cárdenas Jiménez, mas habrá que determinar cuán grave puede ser el daño a su
imagen.
Si es mucho, lo que estaría en riesgo no es la figura
de Santiago Creel como candidato, sino la posibilidad de que el PAN postule a
un candidato débil, lo cual reduciría sus posibilidades de mantenerse en Los
Pinos.
IMAGEN
Si de imagen se trata, para el priísmo el dilema es
aún más angustiante.
Lo de menos es quién gana la carrera como candidato
del Tucom, sea Arturo Montiel o Enrique Jackson. Tampoco interesará demasiado
si la candidatura presidencial del PRI la gana Roberto Madrazo Pintado, gracias
a su habilidad y a su control de la estructura del partido.
Lo que tendrán que determinar los líderes del PRI es
si la imagen pública de Roberto Madrazo es suficiente para capitalizar la
ventaja que como partido –sin candidato- lleva en las encuestas.
Habrán de ser muy realistas, para decidir si la
imagen de quién elijan como su candidato presidencial tiene posibilidades de
ganar la elección constitucional.
Será inútil salir unidos del proceso de selección,
porque un candidato con frágil imagen pública podría significar la derrota en
2006.
Madrazo y cada uno de sus adversarios tendrían que
sentarse frente al espejo y preguntarse si pueden ganar la elección
constitucional.
SOBRADOS
En la cresta de las encuestas, Andrés Manuel López
Obrador empieza a dejarse llevar por su temperamento intransigente.
Y cada día se cierra más a la autocrítica.
A esa actitud se pueden atribuir algunas
declaraciones recientes, en las cuales se ha dado el lujo de desafiar a fuerzas
reales y grupos sin cuyo apoyo no puede ganar la Presidencia.
Está arriba en las encuestas, pero nada es más
veleidoso que la opinión pública que reflejan las encuestas.
Está dedicado a construir las redes ciudadanas en las
que sostendrá su campaña por la Presidencia.
E intenta hacernos creer que el dinero para la
campaña lo pondrá la gente.
Nada más falso, el dinero pasa su campaña, como para
las campañas de todos los candidatos a la Presidencia, saldrá de los bolsillos
de los contribuyentes, porque el 90 por ciento de los gastos se cubre con los
recursos que les entrega el Instituto Federal Electoral.
Es cierto, hay muchos que lo atacan por atacarlo,
pero si no permite que haya autocrítica en su equipo de trabajo y de campaña,
podría ver un ataque en cada crítica.
Eso podría llevarlo a hostilizar a muchos, a esos
muchos sin cuyo apoyo no puede siquiera pensar en ganar la Presidencia.