El comportamiento del Presidente Vicente Fox salpicó
de pintorescas anécdotas la semana que termina, pero también contribuyó a crear
más tensión en el ambiente político.
Ese comportamiento no debe sorprender. Hay una
anécdota que ilustra el real carácter del licenciado Fox.
Cuando Fox era diputado federal, en la década de los
noventa, era miembro de la Comisión de Agricultura. Así, asistió a una
comparecencia del entonces secretario de Agricultura Carlos Hank González.
Varias veces durante la comparecencia lanzó Fox
punzantes preguntas, insultantes preguntas al compareciente. Éste no se alteró
y respondió todas las preguntas con tranquilidad.
Antes de que terminara la comparecencia, el diputado
federal por Guanajuato Vicente Fox Quesada salió indignado del salón de
sesiones, dando un portazo.
Interrogado después por la razón de su
comportamiento, respondió:
“…Por más que le dije, Hank no se alteró. Ya sólo me
faltó mentarle la madre, pero sólo responde con su sonrisita. Por eso me salí,
porque no lo puede hacer enojar…”
En cuatro años y medio en Los Pinos, el licenciado
Fox no ha cambiado.
Por eso los desatinos, por eso los exabruptos, por
eso las provocaciones a sus adversarios.
Por eso la actitud del Presidente Fox.
RIESGOS
Por un momento pareció que el proceso electoral del
Estado de México se descarrilaría a causa de la presunta corrupción de algunos
consejeros del Instituto Electoral de la entidad.
Se ha conseguido desactivar el conflicto al forzar el
Congreso a renunciar a los siete consejeros y a reemplazarlos con
personalidades que cuentan con reconocimiento social.
No obstante, ya se causó un daño al proceso
electoral. Pero especialmente, con irresponsabilidad, el perredista –ex
priísta- Ricardo Monreal organizó el escándalo sin importarle el desprestigio
causado a las instituciones electorales.
El juicio sumario a que fueron sujetos los consejeros
renunciantes en los medios de comunicación fue el resultado de dos factores:
1.- La eficaz operación propagandística de Monreal y
el PRD.
2.- La sesgada parcialidad de tantos comunicadores,
dispuestos a creer lo que sea cuando de escándalos se trata.
Nadie esperó a que se investigaran las acusaciones.
Simplemente en dos o tres días se juzgó, se condenó y se castigó a los ex
consejeros, en un ejercicio peligroso, porque los medios se han convertido en
tribunal, y lo que es peor, en tribunal inapelable.
Esa es la gran lección del Estado de México,
independientemente del resultado electoral: la lucha electoral por la
Presidencia será muy sucia, plagada de calumnias, de simplificaciones, de
linchamientos y de una sistemática siembra de mensajes de odio y rencor.
Y en ese clima electoral el 2006 puede ser violento.
LA LOCOMOTORA
A pesar de los esfuerzos del ingeniero Cuauhtémoc
Cárdenas, la candidatura de Andrés Manuel López Obrador se ha convertido en una
locomotora en el seno del PRD.
El uso inteligente de los recursos que otorga
gobernar la capital de la República le ha permitido a López Obrador
convertirse, ya no en el candidato a vencer dentro del PRD, sino en el
candidato vencedor.
Hay quienes, en la oscuridad del rumor y los
trascendidos, insinúan que sólo una agresión podría descarrilar la locomotora
López Obrador.
Es una cobardía, pero también una torpeza caer en la
especulación simplista, porque el país no resistiría un descarrilamiento de la
locomotora.
No con un gobierno tan débil como el del Presidente
Fox.