Con el Café 15/May/05
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 Con el café

 

(Edición de Fin de Semana)

 

Por: José Fonseca

 

Año 2

15 de mayo de 2005

Número 59

 

MAS CONTENTO COMO CANDIDATO

 

Hace ya casi dos años, entrevistó Joaquín López Dóriga al Presidente Fox. Y le hizo una pregunta aparentemente inocua, tan inocua parecía que Fox la respondió con excepcional candor.

“…Señor Presidente, se siente más a gusto como Presidente o se sentía más a gusto cuando era candidato…”

La respuesta fue inmediata:

“…Como candidato…”

Sólo quienes han olvidado aquella entrevista pueden sorprenderse por el comportamiento del Presidente Fox en las últimas semanas.

Una vez zanjado, según sus propias palabras, el caso del desafuero de Andrés Manuel López Obrador, tomó la decisión de lanzarse a la campaña preelectoral que él mismo inauguró hace ya más de un año.

El primer aviso lo dio Manuel Espino, el dirigente nacional del PAN, cuando una vez resuelto el caso del desafuero, declaró: “…prefiero ver a López Obrador en Los Pinos a que regrese el PRI…”

Y se actuó en consecuencia. Se desenterró el Pemexgate al fincarle responsabilidades administrativas a Rogelio Montemayor y otros ex directivos, y condenarlos a pagar una multa sin precedente.

Así, el Presidente está en campaña. Y lo mismo critica a López Obrador con sus constantes ataques al populismo, que habla contra sus antecesores, especialmente contra sus antecesores priístas.

La incapacidad para negociar acuerdos se intenta disfrazar con la coartada de que todos los problemas los heredó.

Claro que los heredó. Nadie en su sano juicio hubiera esperado otra cosa al asumir el poder.

Otra vez se equivoca el Presidente, porque se empieza a convertir en un actor más de la contienda política, en lugar de ocuparse de ser el árbitro que garantice la limpieza de la misma, pero especialmente darle a la sociedad la seguridad de que el proceso electoral de 2006 será tranquilo, ordenado y pacífico.

Y aceptó la estrategia que le aconsejaron: “…Usted, señor Presidente, mantiene una gran popularidad. Es la única arma para enfrentar la popularidad que tiene López Obrador…”

 

TENGAN SU LANCHA

 

Vieja la historia de tres exploradores que cayeron en manos de una tribu salvaje. Esa tribu tenía por costumbre matar a los cautivos, despellejarlos y con la piel forrar sus barcas.

Eso sí, dejaban a los cautivos la libertad de elegir cómo morían.

Uno de los exploradores decidió darse un tiro, el otro se degolló.

El tercero, mexicano, al enterarse que su piel serviría para forrar una barca, pidió un cuchillo y luego procedió a propinarse grandes cuchilladas en todo su cuerpo.

Así empezaron a proceder en el CEN del PRI de Roberto Madrazo.

Arrinconados por el desenterramiento del Pemexgate, los asesores del dirigente nacional del PRI piden ahora que se cite a declarar al ex presidente Ernesto Zedillo y al ex candidato presidencial Francisco Labastida.

Es un secreto a voces que muchos priístas culpan al ex presidente y al ex candidato de sus infortunios posteriores, de la multa millonaria impuesta por el IFE y de la persecución mediática por el Pemexgate.

No entienden que ese camino sólo conducirá a un mayor desprestigio, porque será el reconocimiento tácito de que hubo corrupción en la campaña presidencial priísta de 2000 y que recibieron fondos ilegalmente.

Eso, en este momento, sólo les dará municiones a sus adversarios.

Es tener vocación de suicidas.

 

EFECTO COLATERAL

 

La salida política que se le dio al caso del desafuero de Andrés Manuel López Obrador fue autoría del Procurador General de la República Daniel Cabeza de Vaca, a instancias de Santiago Creel, quien convenció al Presidente de aceptar la “salida política”.

Fue una decisión miope, de corto plazo.

Para empezar se equivocan si creen que eso le restará belicosidad a la campaña de López Obrador.

Pero lo más grave es que, al reconocer la PGR que no hay penalidad para la violación del amparo, ha abierto la puerta para que esa figura legal, tan reconocida y respetada, pueda, cuando a los jueces les guste, convertirse en algo sin efecto, sin valor.

Y muchas autoridades procurarán violar los amparos, a sabiendas de que vale la pena correr el riesgo.

 

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