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 Con el café

 

(Edición de Fin de Semana)

 

Por: José Fonseca

 

Año 2

10 de abril de 2005

Número 54

 

EL DESAFUERO

 

Con el respaldo de la mayoría de los diputados priístas, el PAN cumplió con la tarea de despojar al jefe de gobierno del DF Andrés Manuel López Obrador y se abre una etapa, si no de crisis política, sí de incertidumbre.

A pesar de que la resolución de la Cámara de Diputados en el juicio de procedencia contra López Obrador es inatacable, el dictamen contiene cierta ambigüedad de lenguaje cuyo resultado ha sido una polémica jurídica.

Intencionalmente o no, el dictamen aprobado en sus términos ha creado un vacío de autoridad en el Distrito Federal.

El encargado del despacho Alejandro Encinas no asume plenamente el puesto de jefe de gobierno del DF. Se desempeña como si ocupara sólo la posición temporalmente, como si López Obrador estuviera de vacaciones.

López Obrador no desea acudir a despachar, porque si la polémica se resuelve a favor del dictamen y desde el pasado jueves está sin derecho a ocupar su puesto, despachar puede ser hacerse responsable de algún otro delito. De ahí el repliegue a su domicilio.

Y de alguna manera la autoridad en el Distrito Federal está en el limbo, pues legalmente sería arriesgado dejar que las decisiones oficiales las tomara López Obrador.

En esas condiciones, puede tener que apresurarse la designación de un nuevo Jefe de Gobierno. Lo haría la Asamblea Legislativa del DF. Tienen que hacerlo, antes de que en el Senado prospere la idea de que el vacío de poder los obliga a intervenir para apelar a la fórmula de la desaparición de poderes.

Y ya no pueden confiar en la estrategia de amenazar con la agitación violenta, porque está visto que se podría revertir.

Es posible que el gobierno del Presidente Fox esté dispuesto a correr ese riesgo, con tal de mostrarle a la mayoría silenciosa, la de los ciudadanos que son simples espectadores del acontecer político, que no pueden confiar ni en el PRD ni en López Obrador.

Lo único que no pueden permitirse, ni el PRD ni López Obrador, es perder el control de la ciudad de México. Y tampoco pueden permitirse el lujo de provocar una reacción de miedo, como lo ha dicho el propio ex jefe de gobierno del DF.

Tampoco pueden arriesgarse a que pierda brillo la personalidad de López Obrador. Si como se prevé, la PGR se tarda dos semanas o más en integrar la averiguación previa y presentarla al juez el tiempo estará contra ellos, sienten que el tiempo estaría en contra.

El propio ex jefe de gobierno del DF ha prevenido contra la violencia, lo que limita las posibilidades de la resistencia pacífica.

Al mismo tiempo, algunos asesores perredistas y no perredistas sugieren que no bastará con las conferencias mañaneras fuera de su domicilio. Reconocen que la creación y fortalecimiento de las “redes ciudadanas” es indudablemente útil y necesaria. Mas también advierten que debe idearse algo que impida que López Obrador empiece a cansar con su discurso. Algo tendrán que hacer o algo distinto tendrá que decir el ex jefe de gobierno del DF.

No quieren tener que enfrentar el dilema ya planteado por algunos de las facciones del PRD:

¿Qué hacer?

¿Jugársela con López Obrador hasta las últimas consecuencias?

¿No presentar candidato a las elecciones presidenciales, pues de todas maneras el partido recibirá más de 700 millones de pesos para sus campañas?

¿Ir sólo con candidaturas de diputados y senadores?

¿De plano, buscar otra opción?

 

LA RESISTENCIA

 

Al menos en este espacio cibernético siempre se creyó que el PRI tomaría en cuenta el sentimiento anti PRI prevaleciente en un amplio sector de la élite política y de los medios, así como en una parte muy importante del electorado.

Se creyó que no votaría por el desafuero, para no dejarle la mayor parte de ese voto anti PRI al candidato presidencial del PAN.

No calcularon así. Calcularon que ellos pueden resistir el desgaste por el desafuero, pero que el Presidente Fox y el PAN no lo resistirán.

Han calculado, por lo visto, que a ese desgaste político se sumará el desencanto cultivado por la crítica que hace tarea cotidiana de descalificar al gobierno federal y a su partido.

Y están seguros de ese desgaste.

Igualmente calculan que tarde o temprano López Obrador y el PRD tendrán que llevar a cabo acciones violentas y eso operará en su contra.

Es una estrategia que, según sus cálculos, les podría dar la victoria en 2006.

 

EL COSTO

 

Es innegable que con tantos medios de comunicación, comentaristas y comunicadores alineados con Andrés Manuel López Obrador, el PAN sufrirá un desgaste.

¿Cuánto? El tiempo lo dirá.

Y el tiempo dirá también si, como dijo el dirigente nacional Manuel Espino, su partido está dispuesto a pagar el costo del desafuero.

Mas la pregunta no es sí está dispuesto a pagar el costo, sino si puede darse el lujo de pagarlo.

Como sea, hay una reagrupación panista y del gobierno.

Calculan que, a diferencia de López Obrador, el tiempo opera en su favor.

 

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