Con el respaldo de la mayoría de los diputados
priístas, el PAN cumplió con la tarea de despojar al jefe de gobierno del DF
Andrés Manuel López Obrador y se abre una etapa, si no de crisis política, sí
de incertidumbre.
A pesar de que la resolución de la Cámara de
Diputados en el juicio de procedencia contra López Obrador es inatacable, el
dictamen contiene cierta ambigüedad de lenguaje cuyo resultado ha sido una
polémica jurídica.
Intencionalmente o no, el dictamen aprobado en sus
términos ha creado un vacío de autoridad en el Distrito Federal.
El encargado del despacho Alejandro Encinas no asume
plenamente el puesto de jefe de gobierno del DF. Se desempeña como si ocupara
sólo la posición temporalmente, como si López Obrador estuviera de vacaciones.
López Obrador no desea acudir a despachar, porque si
la polémica se resuelve a favor del dictamen y desde el pasado jueves está sin
derecho a ocupar su puesto, despachar puede ser hacerse responsable de algún
otro delito. De ahí el repliegue a su domicilio.
Y de alguna manera la autoridad en el Distrito
Federal está en el limbo, pues legalmente sería arriesgado dejar que las
decisiones oficiales las tomara López Obrador.
En esas condiciones, puede tener que apresurarse la
designación de un nuevo Jefe de Gobierno. Lo haría la Asamblea Legislativa del
DF. Tienen que hacerlo, antes de que en el Senado prospere la idea de que el
vacío de poder los obliga a intervenir para apelar a la fórmula de la
desaparición de poderes.
Y ya no pueden confiar en la estrategia de amenazar
con la agitación violenta, porque está visto que se podría revertir.
Es posible que el gobierno del Presidente Fox esté
dispuesto a correr ese riesgo, con tal de mostrarle a la mayoría silenciosa, la
de los ciudadanos que son simples espectadores del acontecer político, que no
pueden confiar ni en el PRD ni en López Obrador.
Lo único que no pueden permitirse, ni el PRD ni López
Obrador, es perder el control de la ciudad de México. Y tampoco pueden
permitirse el lujo de provocar una reacción de miedo, como lo ha dicho el
propio ex jefe de gobierno del DF.
Tampoco pueden arriesgarse a que pierda brillo la
personalidad de López Obrador. Si como se prevé, la PGR se tarda dos semanas o
más en integrar la averiguación previa y presentarla al juez el tiempo estará
contra ellos, sienten que el tiempo estaría en contra.
El propio ex jefe de gobierno del DF ha prevenido
contra la violencia, lo que limita las posibilidades de la resistencia
pacífica.
Al mismo tiempo, algunos asesores perredistas y no
perredistas sugieren que no bastará con las conferencias mañaneras fuera de su
domicilio. Reconocen que la creación y fortalecimiento de las “redes
ciudadanas” es indudablemente útil y necesaria. Mas también advierten que debe
idearse algo que impida que López Obrador empiece a cansar con su discurso.
Algo tendrán que hacer o algo distinto tendrá que decir el ex jefe de gobierno
del DF.
No quieren tener que enfrentar el dilema ya planteado
por algunos de las facciones del PRD:
¿Qué hacer?
¿Jugársela con López Obrador hasta las últimas
consecuencias?
¿No presentar candidato a las elecciones
presidenciales, pues de todas maneras el partido recibirá más de 700 millones
de pesos para sus campañas?
¿Ir sólo con candidaturas de diputados y senadores?
¿De plano, buscar otra opción?
LA RESISTENCIA
Al menos en este espacio cibernético siempre se creyó
que el PRI tomaría en cuenta el sentimiento anti PRI prevaleciente en un amplio
sector de la élite política y de los medios, así como en una parte muy
importante del electorado.
Se creyó que no votaría por el desafuero, para no
dejarle la mayor parte de ese voto anti PRI al candidato presidencial del PAN.
No calcularon así. Calcularon que ellos pueden
resistir el desgaste por el desafuero, pero que el Presidente Fox y el PAN no lo
resistirán.
Han calculado, por lo visto, que a ese desgaste
político se sumará el desencanto cultivado por la crítica que hace tarea
cotidiana de descalificar al gobierno federal y a su partido.
Y están seguros de ese desgaste.
Igualmente calculan que tarde o temprano López
Obrador y el PRD tendrán que llevar a cabo acciones violentas y eso operará en
su contra.
Es una estrategia que, según sus cálculos, les podría
dar la victoria en 2006.
EL COSTO
Es innegable que con tantos medios de comunicación,
comentaristas y comunicadores alineados con Andrés Manuel López Obrador, el PAN
sufrirá un desgaste.
¿Cuánto? El tiempo lo dirá.
Y el tiempo dirá también si, como dijo el dirigente
nacional Manuel Espino, su partido está dispuesto a pagar el costo del desafuero.
Mas la pregunta no es sí está dispuesto a pagar el
costo, sino si puede darse el lujo de pagarlo.
Como sea, hay una reagrupación panista y del
gobierno.
Calculan que, a diferencia de López Obrador, el
tiempo opera en su favor.