Se ha reavivado el debate sobre qué hacer con Pemex.
No tienen razón los que quieren entregar el control
del petróleo a las empresas extranjeras. Pero tampoco la tienen quienes desean
mantener el estado actual de cosas.
Pemex necesita capital, y como nadie quiere hacer una
reforma fiscal en época electoral, pues necesita capitales privados.
Y no necesariamente se necesita vender nada. Bastará
con asociaciones como las propuestas por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas.
Es lo menos que se puede hacer, antes que se
deterioren las finanzas de Pemex.
El altísimo, criminal cobro de impuestos a Pemex, en
su origen, tenía como propósito no la simple recaudación de fondos para el
gasto del gobierno federal. Originalmente tenía como propósito evitar que las
utilidades se las llevaran los trabajadores petroleros.
Se trataba de recaudar las utilidades de Pemex para
luego regresárselas en la forma de recursos para la inversión.
Las sucesivas crisis impidieron devolverles el
dinero.
Y ahora todo lo recaudado se lo gasta el gobierno.
Así que la solución a corto plazo, en tanto se hace
una reforma fiscal que incremente los ingresos del gobierno, es la asociación
con capitales privados.
Lástima que el tema, intrínsicamente financiero, se
ha convertido en discusión ideológica y no se admitan términos medios, sólo los
planteamientos radicales y extremistas.
MIGRACIÓN
La iniciativa de ley de voto de los mexicanos en el
extranjero aprobada por la Cámara de Diputados es una iniciativa ligera,
superficial e irresponsable.
Mienten Emilio Chuayffet, Emilio Zebadúa y Pablo
Gómez cuando acusan al IFE de no haberles advertido que su iniciativa era
inviable.
Y mienten porque la única comparecencia sobre este
tema ocurrió el 22 de septiembre de 2004. Entonces no existía la iniciativa.
El IFE no ha dicho que no es viable el voto de los
mexicanos en el extranjero. Ha dicho que la iniciativa aprobada por los
diputados es inviable, lo cual es absolutamente cierto.
Los diputados, por razones políticas, aprobaron una
iniciativa insuficiente con la idea de que si no era aprobada por el Senado,
fueran los senadores quienes afrontaran el costo político del rechazo.
Lástima que muchos mexicanos que viven en el
extranjero no entendieron que se trata de una riña política, que ellos, los
emigrados, son sólo instrumento para las rencillas entre los partidos y entre
los diputados.
DESAFUERO
Ya se fijó la fecha para que la Comisión Instructora
de la Cámara de Diputados discuta el desafuero de Andrés Manuel López Obrador.
Será el 30 de marzo.
Aún faltaría el voto del pleno de la Cámara de
Diputados, pero por lo pronto en la comisión se decidirá el futuro del jefe de
gobierno del DF.
Gritos y sombrerazos aparte, recuerden ustedes que
para que sea aprobado y rechazado el desafuero en la Comisión se necesitan tres
votos.
Ejemplo: si tres de los cuatro miembros votan por el
desafuero, el dictamen pasará así al pleno. Si tres de los cuatro miembros
rechazan el desafuero, el dictamen pasará así al pleno.
Si hay dos votos a favor del desafuero, uno en contra
y una abstención, no hay dictamen. Y ahí termina el asunto.
Si hay dos votos contra el desafuero, uno en contra y
una abstención, no hay dictamen.
Si hay empate, no hay dictamen.
En resumen, se requieren tres votos de los cuatro
miembros de la Comisión para que haya dictamen.
Este espacio insiste en que no habrá desafuero.
El próximo 30 de marzo sabremos si tuvimos razón.
Los gritos, los sombrerazos, las descalificaciones se
las dejamos a los ociosos.
Nota a nuestro lectores: Esta entrega cibernética
se reanudará hasta el próximo 28 de marzo, con motivo de la semana santa.