Durante la semana que termina se confirmó la
aseveración consignada en este espacio cibernético desde su inicio.
Continúa el reacomodo de fuerzas, tanto económicas
como políticas.
Y, en verdad, tienen razón los analistas que insisten
en que la verdadera transición democrática está en marcha y que lo ocurrido en
2000 fue sólo la alternancia en el poder.
La transición democrática, por ahora, está únicamente
en la fase de la lucha por el poder, en tanto el realineamiento de fuerzas
políticas y económicas desdibuja los límites ideológicos entre las agrupaciones
políticas.
Entre tanto, el enfrentamiento entre el Presidente
Fox y López Obrador parece estar en una pausa, luego de la tregua que
unilateralmente declararon en Los Pinos.
Sin abandonar el tema del desafuero como eje de su
estrategia de campaña, López Obrador parece aprovechará la tregua con Los Pinos
para enfocar sus baterías en el Estado de México.
Consciente de que su colocación en las encuestas no
necesariamente se traducirá en cosecha de votos, el jefe de gobierno empezará a
concentrarse en el fortalecimiento de las “redes ciudadanas” en las entidades
federativas.
PLEITO COSTOSO
Sigue agresiva la campaña contra el desafuero porque
no se ha confiado López Obrador, porque el pleito entre el presidente de la
mesa directiva de la Cámara de Diputados Manlio Fabio Beltrones y el
coordinador de la bancada priísta Emilio Chuayffet se ha enconado y podría
trastocar el proceso en la Comisión Instructora.
Beltrones, igual que los priístas más sensatos, está
contra el desafuero, a partir de la premisa de que la presencia de López
Obrador en las boletas de 2006 dividiría el voto antipriísta y le da más
oportunidad de ganar al tricolor.
Chuayffet, por otra, parte, se ha obsesionado con su
pleito con Beltrones y con tal de derrotarlo, no le importaría forzar al PRI a
votar a favor del desafuero.
Estos pleitos priístas, agravados por la
confrontación entre Roberto Madrazo y Enrique Jackson constituyen la mayor
debilidad del PRI.
El éxito ya comentado de la 19 Asamblea Nacional les
ha llevado a comportarse como cuando eran el partido dominante en el escenario
nacional.
Hay mucha arrogancia entre los miembros del CEN del
PRI, quienes no se muestran dispuestos a conciliar con sus opositores en el
partido.
Han olvidado la lección recibida hace seis años,
cuando la encarnizada elección que confrontó a Madrazo con Labastida por la candidatura
presidencial dejó tantas heridas y tantos rencores que no se alcanzaron a
recomponer antes del 2 de julio de 2000 y perdieron la Presidencia.
DERECHO A EXISTIR
Manuel Espino Barrientos ha empezado mal en el CEN
del PAN, porque intenta imponer por la fuerza su visión de las cosas, no
intenta convencer.
Es cierto, como se asentó en este espacio cibernético
la pasada semana, que con Espino se fortalece una fracción del PAN
estrechamente vinculada a Los Pinos.
La elección de Espino no vino a ser otra cosa que el
afianzamiento del control del partido por el Presidente Fox y su esposa,
quienes han entendido por fin que no se puede gobernar sin un partido político
como respaldo.
De ahí que Espino haya asumido un discurso muy en
línea con Los Pinos.
Se ha escrito mucho acerca de la “derechización” del
PAN con la llegada del nuevo comité ejecutivo nacional, en un confuso ejercicio
de aplicar la geometría política a un escenario todavía nebuloso como el
escenario político mexicano.
Cuando vemos a políticos que del PAN se van al PRD, o
perredistas que se van al PRI, o priístas que se van al PRD, difícilmente se
pueden utilizar las tradicionales clasificaciones de geometría política que se
utilizan para definir al PAN.
Tristemente, en los medios de comunicación persiste
la misma confusión que en el escenario político. Hay muchos que no han
entendido que el país ya es otro, que ni siquiera se parece al México de 2000,
mucho menos al de los años noventa.
Estamos en una etapa de indefinición, característica
de toda transición democrática.
De ahí que la contienda política sea únicamente a
partir de objetivos electorales, puramente electorales, pues por más que se
insista el hecho es que ninguno de los partidos ha expuesto hasta ahora un
proyecto concreto de Nación.
Ni siquiera un rumbo económico viable y realista.
PELIGROSO DISCURSO
Muchos militantes de esa amalgama de organizaciones
que respaldan a López Obrador se empiezan a dejar arrastrar por una retórica
peligrosa.
Quizá el desafuero tenga rasgos de injusticia, pero
en tanto el proceso se mantenga dentro de los cauces legales, todos los actores
políticos tienen que atenerse a las vías institucionales.
Es muy peligroso empezar a amenazar con
estallamientos violentos en el caso de que López Obrador fuera desaforado.
Ese discurso revela que la vocación democrática de
muchas de esas organizaciones es superficial, que muchos aún creen que la vía
institucional no es la adecuada.
Y es más peligroso aún que se amenace con violencia.
Basta con enterarse de dos bárbaros linchamientos
ocurridos durante el fin de semana para darse cuenta que el México bronco –y
bárbaro- aún sigue ahí.