La semana estuvo marcada por más desencuentros
Fox-López Obrador, pero más importante aún: por la Asamblea Nacional del PRI y
por la elección del nuevo Presidente Nacional del PAN.
VICTORIA PÍRRICA
Desde su elección como Presidente del CEN del PRI,
Roberto Madrazo desplegó su capacidad de organización y tomó poco a poco el
control del partido.
El resultado fue que a la Asamblea Nacional del PRI
asistieron una mayoría de delegados pertenecientes a grupos partidarios de
Madrazo.
Así, aunque les había ofrecido llevar la fiesta en
paz, no fue difícil para Madrazo rebasar a los dirigentes del Tucom y a Enrique
Jackson.
Con excepcional habilidad explotó el temor de sus
adversarios de no hacer nada que fracturara al partido y sacó los cambios que
le convienen para fortalecerse como candidato presidencial.
La Asamblea en Puebla fue una victoria en toda la
línea para Madrazo, pues la formación de una “comisión de la legalidad” para
revisar los acuerdos no es sino un gesto condescendiente que no conducirá a
nada.
Se apoyó en la realidad del riesgo de una fractura y
ésa que se suponía era su debilidad, la convirtió en su fortaleza. Y dio un
paso más.
Esa victoria, empero, será pírrica, inútil, si no
consigue una exitosa negociación con sus adversarios. Los dejaron muy
lastimados las humillaciones a que los sometieron los seguidores más exaltados
de Madrazo.
Todavía le faltan más aduanas a Roberto Madrazo. La
más inmediata es ganar la postulación a la Presidencia de la República, pero
ganarla en tal forma que consiga reagrupar en torno suyo a los que aún se la
disputan.
La otra aduana es la de su propia imagen.
Ese será el ejercicio de reflexión política más
autocrítico, más objetivo, que haya ejercido jamás en su vida el tabasqueño.
El próximo julio deberá estudiar y analizar la
realidad, para entonces decidir si es un candidato viable para ganar la
Presidencia de la República.
De lo que decida puede depender el futuro de su
partido.
ES CREEL
En una sorpresiva elección, el chihuahuense Manuel
Espino ganó la elección de Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PAN.
Reemplaza a Luis Felipe Bravo Mena, luego de superar
a quien tantos daban por seguro ganador, al guanajuatense Carlos Medina Plascencia.
Manuel Espino Barrientos fungía como secretario
general del CEN panista, posición a la que llegó luego de dejar su posición en
Los Pinos.
El comentario generalizado entre los delegados
panistas fue que el triunfo de Espino fortalece la candidatura de Santiago
Creel Miranda.
A pesar de sus declaraciones contra la candidatura
presidencial de Marta Sahagún de Fox, Espino al final de cuentas fue visto como
el hombre que necesitaba el Presidente Vicente Fox en la dirigencia nacional
del PAN.
Porque el favorito del Presidente Fox para la
candidatura presidencial es Santiago Creel.
Tiene ya el Presidente Fox a un operador confiable,
quien garantizará que gane Creel la postulación.
Y, otra vez, el panismo ve como le arrebata Vicente
Fox la candidatura presidencial.
Otra vez en Acción Nacional triunfan aquellos que ven
al partido como simple instrumento para alcanzar el poder.
Y habría que preguntarnos, queridos lectores
cibernéticos, si nuestra aún frágil democracia se fortalece cuando en los
partidos la ideología se archiva y triunfan las descarnadas ambiciones de
poder, personales y de grupo.