Esta ha sido una de las semanas más emblemáticas de
lo que serán las precampañas y las campañas por la Presidencia de la República.
En los
terrenos del Presidente Fox, su satisfacción porque en todos los campos hay
aspirantes a las candidaturas presidenciales, más que una expresión de
satisfacción democrática bien podría ser una suerte de resignación para una
situación que no pudo mantener encauzada.
Y no ha podido encauzarla porque está dedicado a
pelear con sus adversarios, sean del Congreso, sean del PRD, y hasta con la
Comisión Nacional de Derechos Humanos, cuyas críticas fueron tan mal recibidas
en un evento en Los Pinos el pasado viernes 18 de febrero.
Tampoco puede criticarse tanto al Presidente por esa
incapacidad, porque es el resultado de haber llegado a la Presidencia con ideas
preconcebidas muy alejadas de la realidad del país, y sobre todo muy erróneas
acerca de cómo manejar el aparato burocrático y administrativo del gobierno de
la República.
Quizá, como suele ocurrir, a estas alturas del
sexenio la experiencia acumulada por el gran número de neofuncionarios ya podrá
aprovecharse el próximo sexenio, pero ya no en el actual, porque la inercia de
los acontecimientos de la política, el turbulento reacomodo de fuerzas y la
dispersión de esfuerzos resultantes de una frenética lucha por el poder, han
decidido que el sexenio ya terminó.
EL ANÁLISIS DE LA CIA
El análisis presentado por el director de la CIA
Roberto Goss al Congreso de Estados Unidos es simplemente un escenario, un
conjunto de probabilidades, como suele ocurrir con los informes de
inteligencia.
Aquí, el régimen reaccionó con la mirada en las
encuestas, más que en el interés de largo plazo de la Nación.
Santiago Creel empleó un lenguaje muy violento, quizá
porque el canciller Derbez no quiso declarar, toda vez que no quiere perder
cualquier eventual respaldo de EU para la secretaría general de la OEA.
El episodio, una muestra más de que las acciones del
gobierno de la República actual son dictadas con el único objetivo de
mantenerse en buen sitio en las encuestas de popularidad, sin embargo, sirvió
para ilustrar cómo está encarnizada la lucha por la candidatura presidencial en
el Partido Acción Nacional.
Felipe Calderón aprovechó el episodio para subrayar
la ligereza del Secretario de Gobernación, como una etapa más de la campaña del
michoacano que gradualmente erosiona el apoyo a Creel entre la militancia y los
adherentes del partido blanquiazul.
Episodios así empiezan a equilibrar las fuerzas y no
hay duda que Creel está más expuesto a cometer un error y eso significaría
ventaja para Calderón.
Como sea, el PAN tendrá que pasar primero la aduana
de la elección del reemplazo de Luis Felipe Bravo Mena en la dirección nacional
y luego entrará de lleno a la precampaña.
POR NOTA
Es evidente que el desafuero le ha permitido a Andrés
Manuel López Obrador desempeñarse como un director de orquesta. Basta un gesto
para que alguien en el PRD haga lo que le corresponde en el gran plan diseñado
para asegurar la candidatura presidencial para el jefe de gobierno y para
empezar a probar distintos estilos de discurso para la campaña.
Sin embargo, como se ha dicho en estas líneas, López
Obrador no puede aspirar a triunfar si no consigue el apoyo de cuando menos
seis o siete millones de votantes, ajenos a la izquierda y ajenos al PRD.
En ese amplio sector del voto útil está la gran veta
para cualquiera de los partidos que quieren ganar la elección.
Pero, por primera vez desde 1999, López Obrador
parece haberse cerrado a cualquier objeción a su estrategia. No quiere escuchar
a quienes le advierten que el camino de la confrontación que empieza a tomar
puede enajenarle el voto útil.
Los incidentes, hasta ahora muy aislados, de
agresiones y de actitudes groseras y desafiantes de sus seguidores en la
campaña contra el desafuero para con el ciudadano común, podrían ser la primera
debilidad en esa estrategia de confrontación.
Las manifestaciones que se producirán serán sin duda
la prueba de fuego, porque en las filas perredistas, como en las de todos los
partidos, existen fanáticos, algunos de buena fe, otros manipulados, que pueden
ser responsables de agresiones físicas.
Eso asustaría a la mayoría de quienes están en el
sector del voto útil.
Si no rectifica López Obrador, podría estar
cometiendo el primer error en una campaña que ha sido conducida con probada
eficacia política.
Debieran reflexionar que el miedo a la violencia
surge por acciones amenazadoras, y por lo tanto no puede disiparse sólo con
palabras, discursos o frases felices.
OPERACIÓN CICATRIZ
Como se consignó la semana pasada, el error cometido
por los priístas al chocar abierta y públicamente, como ocurrió con Madrazo y
Montiel, pareció por momentos que sería rectificado de inmediato.
Hasta del CEN del PRI presumieron que ya estaba en
marcha la operación cicatriz, pero el hecho es que a pesar de las
declaraciones, el pasado sábado volvió a estar ausente Roberto Madrazo de un
acto de campaña del candidato priísta a la gubernatura del Estado de México
Enrique Peña.
Enfrenta el PRI además otro reto. Se afirma que la
convocatoria a la Asamblea Nacional, por estatutos, tiene que ser firmada
conjuntamente por el Presidente del CEN y por la secretaria general.
Y quedaría por definir si el asunto no metería al PRI
también en un litigio por posible violación a los estatutos.
Como sea, el regreso de Elba Esther Gordillo, el cual
posiblemente ocurra a finales de la próximo semana, abrirá la posibilidad de
una batalla encarnizada en el marco de los estatutos.
No olvidemos que, según los estatutos, si el
Presidente del CEN renuncia antes de terminar su encargo, entonces lo
sustituiría la secretaria general Elba Esther Gordillo. Por eso Madrazo se reúne
con sus adversarios del Tucom, para hacerles ver que por ahora es inconveniente
su renuncia a la dirigencia nacional, por el lío que se crearía, lío que podría
terminar en el IFE y luego en el Tribunal Federal Electoral.
Así, en el PRI ni se ha conseguido una buena
operación cicatriz ni están resueltos los dilemas que presentará la Asamblea
Nacional.