Sabe el Presidente Vicente Fox que el caso Tláhuac y
la polémica por el presupuesto de egresos son conflictos políticos que le
ofrecen oportunidades y decidió cancelar su gira a Perú, para mantenerse al
tanto del curso de los acontecimientos.
El asunto del presupuesto de egresos, complejo por sí
mismo por la confrontación entre Ejecutivo y Legislativo, se ha trastocado con
la baja del precio del petróleo, lo que le ha dado un vuelco al debate y le
ofrece al Presidente la excelente oportunidad de fortalecer su imagen y
deteriorar la del Legislativo.
En el debate público entre el PAN y el gobierno
foxista con los partidos de oposición, la ventaja la llevan el PAN y el
Ejecutivo, la ventaja parece llevarla el gobierno, pero que esa ventaja crezca
depende de la evolución de la situación económica.
Y todos los pronósticos de los especialistas
financieros apuntan a un crecimiento menor de la economía mexicana, lo cual sin
duda se reflejará en las percepciones de los ciudadanos, las cuales pueden
evolucionar negativamente para el gobierno.
Por otra parte, el litigio jurídico por el
presupuesto llevará tiempo y en ese tiempo se desgastará la imagen de las dos
partes: de la oposición y del gobierno. Y la situación económica agravará el
desencanto ciudadano.
Al final de cuentas estas circunstancias pueden
impactar en el concepto de los ciudadanos acerca de los partidos y abre el
espacio para que a lo largo de los siguientes diez meses haya quien construya
una base de apoyo amplia, una coalición de fuerzas que podrían convertirlo en
una fuerza formidable para el 2006.
Esa es una posibilidad cada vez más real que los
partidos y los presidenciables no pueden perder de vista.
Quien sí lo ha percibido es Andrés Manuel López
Obrador.
Sabe que el caso de los linchamientos de Tláhuac le
puede causar un daño irreparable a sus aspiraciones, y aumentar las
posibilidades de que en la Cámara de Diputados avance el proceso de desafuero.
Entonces ha decidido lanzarse a su campaña.
La coartada es su proyecto alternativo de Nación. Eso
le basta y le sobra para su campaña en marcha, sin tener que decir que ya es
precandidato a la Presidencia.
Sabe que en la medida en que su base de apoyo sea más
amplia, tendrá más posibilidades de resistir el posible daño que a su imagen le
causen el caso Tláhuac y el desafuero.
Y la agresividad con que empieza a trabajar el jefe
de gobierno del DF le dará un cierto sentido de urgencia a sus adversarios.
Roberto Madrazo sabe que si López Obrador se va solo,
como ahora, puede crecer más de lo que le conviene al PRI.
Igualmente, los panistas saben que la única forma de
descarrilar a López Obrador es torpedear su campaña presidencial..
El desafuero es, quizá, la forma menos conveniente,
pero el caso Tláhuac abre una gama de oportunidades.
Bien podemos decir que la campaña presidencial de
2006 está en marcha. Y que, por ahora, López Obrador tiene ventaja sobre sus
adversarios.
Es una ventaja corta, pero si lo dejan, la puede
convertir en insuperable en seis meses.