La entrevista del Presidente Vicente Fox con Andrés Manuel López
Obrador, y el foro de gobernabilidad organizado conjuntamente por la UNAM y la
Cámara de Diputados.
La entrevista del Presidente Fox con el jefe de gobierno del DF,
como era de esperarse, no sólo no sirvió de nada, sino que pareció ahondar las
diferencias entre los dos.
Sin embargo, a pesar de la dureza del lenguaje empleado por el
Presidente un día después de la entrevista, se han enviado señales de que el
gobierno federal estaría dispuesto a darle una salida que impida el desafuero.
La única condición es que sea una salida jurídica.
Falta si impedir el desafuero está en los planes de López Obrador,
quien según muchos analistas, ha diseñado su estrategia para inclusive llegar a
ser encarcelado, con lo cual conseguiría, según él, adquirir una presencia
nacional que bien necesita el PRD y una autoridad moral que buena falta le hace
al jefe de gobierno y a su partido, después de los escándalos cotidianos de
corrupción en que se ven envueltos.
De ahí la aparente tregua
anunciada por López Obrador. Sabe que la pelota está en su cancha.
El foro de gobernabilidad realizado en la Cámara de Diputados
congregó a políticos connotados, a funcionarios y a personajes de la academia y
de los medios de comunicación.
Es difícil ver algún resultado práctico que pueda traducirse en
legislación, porque muchas de las exposiciones pecaron de utópicas o de
excesivamente ambiciosas.
Nadie pareció escuchar al perredista Demetrio Sodi de la Tijera
quien planteó la necesidad de hacer lo que llamó “reformitas”, o sea los
cambios que sean viables y aceptables para los partidos representados en el
Congreso.
En tanto esas discusiones carezcan de realismo, de una evaluación seria
y responsable de lo que las fuerzas políticas estarían dispuestas a aceptar,
serán discusiones inútiles.
Lo urgente, según muchos, es hacerle cambios a la ley electoral,
para vigilar y fiscalizar con más rigor el gasto de los partidos, en
precampañas y en precampañas, para evitar el dinero sucio en la política.
Igualmente urgente es más rigor en el manejo de encuestas para la elección
presidencial, para evitar la presencia de oportunistas que sólo sirven a
intereses facciosos y confunden a la población.
Pero prefieren quedarse en una discusión sobre las televisoras,
sobre la concentración de medios, y nadie quiere saber que es un fenómeno
mundial. Si no hay concentración de medios se está indefenso ante las grandes
trasnacionales de la comunicación.
Una semana que augura dificultades en las discusiones en el
Congreso.