La semana estuvo marcada, otra vez, por las confrontaciones del
Presidente Fox con López Obrador y con Roberto Madrazo.
Se mantiene la estrategia
presidencial de contestar todas y cada una de las críticas que le hace la
oposición.
Estos debates, desafortunadamente,
ya forman parte del estilo de gobierno. Y, como se dijo la semana pasada, sólo
el tiempo mostrará cuál es la reacción de los votantes ante este clima de
permanente crispación.
Mas lo más importante de la
semana ha sido, por supuesto, la gran marcha del perredismo en apoyo a Andrés
Manuel López Obrador.
Se trata de una
demostración de fuerza de la izquierda, una izquierda que ya no salía a las
calles, una izquierda que al ascender a posiciones de poder en el DF y en otros
Estados de la República, había encontrado redituable moverse en los cauces de
la lucha político electoral.
Es un ejercicio ocioso
hacer la comparación entre el número de personas que se movilizaron para
respaldar a Andrés Manuel López Obrador y el número de personas que marcharon
contra la inseguridad.
Porque, primero, se trata
de temas fundamentalmente distintos. Porque en el caso de la marcha contra la
inseguridad, en realidad, el tema rebasó las líneas ideológicas y de partido,
por eso se asustaron tanto los políticos y los funcionarios.
En el caso de la marcha de
López Obrador es, fundamentalmente, una manifestación de carácter esencialmente
político. Se trata de una movilización de todos los grupos de la izquierda,
bueno, de casi todos los grupos de la izquierda.
Para algunos sectores muy
conservadores se trata de una movilización que augura la disposición de algunos
políticos de izquierda a presionar a las autoridades y a los Poderes de la
Unión, con tal de impedir el desafuero.
La manifestación en apoyo
de López Obrador, hay que insistir, es una demostración de fuerza, pero no se
trata de manifestaciones de violencia, salvo uno y que otro incidente aislado.
Al final de cuentas, a
pesar de las quejas de los modernistas, en el caso de la manifestación contra el
desafuero se puede aplicar siempre aquella máxima de Jesús Reyes Heroles:
Siempre será preferible que
marchen por las calles, y no que anden en la sierra con el rifle al
hombro...