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 Con el café

 

(Edición de Fin de Semana)

 

Por: José Fonseca

 

Año 1

6 de junio de 2004

Número 14

 

UNA SEMANA DE ACTIVISMO POLITICO

 

La semana estuvo marcada por un incontenible activismo político.

Arrancó con el affaire de Felipe Calderón, cuyo desenlace alteró indudablemente el juego y rejuego de la sucesión.

A pesar de todo, ha quedado la impresión de que el Presidente Fox, al forzar la renuncia de Felipe Calderón, le quitó de en medio a su esposa Marta Sahagún al contendiente más fuerte dentro del panismo.

La derrota sufrida por los foxistas y los partidarios de Santiago Creel les hicieron saber que el control del partido estaba en manos del panismo tradicional.

Y había que hacer algo. El mitin calderonista en Guadalajara les dio la oportunidad que esperaban.

Y de paso le permitió al Presidente Fox asumir dos líneas de conducta:

          A)   Impedir que alguno de sus colaboradores siguiera por el camino del proselitismo que tomó Calderón.

          B)   Hacer un intento por tomar el control del proceso de sucesión dentro del Partido Acción Nacional.

Para su opción A, el Presidente sabe que la dirigencia nacional del PAN no se puede oponer a que mantenga la disciplina en el gabinete. Además, se asegura que si alguno de sus colaboradores, especialmente Creel, gana la candidatura, le cobrará el favor de haberle despejado el camino.

En su opción B, el Presidente mantiene vigente la aspiración de su esposa, cuya actuación quizá será más prudente, pero no por ello menos eficaz para consolidar la imagen de la señora de Fox. Sabe también que el PAN no puede hacer menos que respaldarlo, porque para el partido sería suicida confrontarse con el Presidente.

Como sea, el resultado inmediato ha sido una notoriedad inusitada para Felipe Calderón, notoriedad que para mantenerla exigirá dinero y activo proselitismo en todos los Estados, para ganarse a la militancia y a los adherentes. El dinero, empero, será un obstáculo que sólo el tiempo dirá que Calderón lo puede superar.

En el PRD no se hacen bolas. Todo lo que se hace en el partido del sol azteca tiene el propósito de cohesionarse en torno a Andrés Manuel López Obrador. Saben que si López Obrador no es candidato a la Presidencia su votación no será mayor a los seis millones de votos que hasta la elección de 2000 han sido el techo de aceptación que tienen.

En el PRI es donde la situación ha empezado a evolucionar.

Roberto Madrazo sabe que tiene hasta septiembre para aprovechar su recién descubierta relación con el Presidente Fox. Al erigirse como el único interlocutor priísta del Presidente, Madrazo ha conseguido ganar ventaja sobre sus competidores.

Tiene, sin embargo, como limitante la reacción de los sectores más duros del PRI, irritados por la amenaza foxista de intentar el desafuero del gobernador oaxaqueño. Otra vez la tendencia a que la mano izquierda no sepa lo que hace la mano derecha, ha colocado en un brete a Madrazo.

El resto de los aspirantes priístas están en movimiento.

Manuel Ángel Núñez publica un artículo en el diario Reforma, artículo en el cual ratifica su lealtad partidista y propone que el candidato presidencial tenga el consenso de todos los priístas.

Arturo Montiel opta por la ruta de la confrontación con el Presidente. Convocó a una reunión a todas las diputaciones de los Estados del Centro, con lo que empieza a atraer apoyos.

Miguel Alemán Velasco se apoya en su libro sobre federalismo y en un seminario político al cual se ha convocado para la semana próxima.

A los priístas, empero, les hace falta resolver la confrontación de Madrazo con el grupo de gobernadores que le acusan de ser juez y parte.

Lo único que los une, por ahora, es la expectativa de recuperar la Presidencia.

Todos los políticos, de todos los partidos, enfrentan ahora las acusaciones del Presidente Fox, quien ha decidido eludir su responsabilidad en la parálisis del país mediante acusaciones de “argüenderos” a la clase política.

Es una estrategia curiosa, porque al desacreditar a toda la clase política, lo que hace el Presidente Fox es reforzar las tesis de Jorge G. Castañeda, quien señala cotidianamente que los partidos políticos han fracasado.

Algunos ven un designio oculto en el comportamiento del Presidente.

Tampoco hay que ser excesivamente duros al juzgarlo, pues cada cual se comporta de acuerdo a su temperamento. Y el temperamento del Presidente Fox dista mucho de ser prudente y sereno. Gusta demasiado de la confrontación.

 

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