La semana pasada en este espacio cibernético se
calificó como acto de ilusionismo todo el escándalo de los videos, de las
declaraciones de Ahumada en Cuba y el enfriamiento de las relaciones de México
con Cuba.
Algunos lectores de CON EL CAFÉ lo consideraron un
ataque a Andrés Manuel López Obrador. No, es una conclusión al sumar todos los
hechos de este escándalo que amenaza con alterar gravemente la vida política
nacional.
LOS VIDEOS
Es evidente ya que Carlos Ahumada Kurtz sabía, como lo
dijo López Obrador, que el gobierno de la ciudad de México ya no estaba
dispuesto a seguir contratando los servicios de sus empresas.
Decidió contribuir a que el PRD ganara elecciones
mediante cuantiosas contribuciones en efectivo. Trató así de congraciarse con
el perredismo. Pero, desconfiado, decidió grabar en video las entregas de
dinero, para utilizarlas para presionar, si fuera necesario.
Ese es el origen de todo el escándalo: los videos y la
corrupción de políticos y funcionarios del PRD que le otorgaron contratos y
recibieron contribuciones.
CONSPIRACIONES
Como bien lo explica Raúl Trejo Delabre, sí hubo
complot, pero fueron varios, no uno sólo.
1.- Se conspiró para convencer a Carlos Ahumada a
entregar los videos, los cuales fueron utilizados para difundirlos en TV y así
cuestionar la honestidad del gobierno del DF.
2.- Se conspiró en el PRD para deshacerse de los
adversarios de López Obrador: Cuauhtémoc Cárdenas y Rosario Robles, con el
argumento que la señora Robles fue quien se vinculó no sólo sentimentalmente,
sino políticamente con Ahumada.
3.- Se conspiró para grabar y difundir los videos,
especialmente el de Gustavo Ponce, el ex tesorero del DF.
4.- Se conspiró para dejarlo huir, porque posee
información que puede perjudicar al gobierno del DF.
5.- Cuando se supo que Ahumada estaba en Cuba, se
conspiró con el gobierno de Fidel Castro para conseguir que el empresario
revelara lo que sabía.
6.- Conspiró el gobierno cubano para aprovechar la
información proporcionada por Fidel Castro para cobrarse el voto de México en
Ginebra.
7.- Conspiró el gobierno federal para obtener
subrepticiamente la información acerca de lo que trataron los funcionarios
cubanos Arbezú y Lobaina con los dirigentes perredistas.
8.- Conspiró también el gobierno federal para amenazar
a Cuba con un rompimiento de relaciones, en un afán de impedir la divulgación
de todo lo declarado por Ahumada en Cuba.
9.- Conspiró el gobierno de la ciudad con el gobierno
cubano para utilizar políticamente esas declaraciones de Ahumada.
Eso es lo que está a la vista, una serie de
conspiraciones, muchos complots.
POR ACLARAR
1.- ¿Qué ocurrió con el dinero recibido por René
Bejarano y Carlos Imaz?
2.- ¿Cuántos funcionarios perredistas, además de los
de la Gustavo A. Madero, otorgaron contratos a Ahumada, a cambio de
“comisiones”?
3.- ¿Quién grabó a Gustavo Ponce en el casino Bellagio
de Las Vegas?
4.- ¿Quiénes convencieron a Ahumada de entregarles los
videos?
5.- ¿Cuánto sabe Ponce de los manejos financieros,
“ilegales”, según le dijo al secretario de gobierno del DF Alejandro Encinas?
6.- ¿Qué negociaron los funcionarios cubanos con los
dirigentes perredistas?
7.- ¿Cómo obtuvo el gobierno federal la información de
lo que trataron?
8.- ¿Habló espontáneamente Ahumada en La Habana?
9.- ¿Qué intenta ocultar el gobierno federal al
mantener como reservada la información sobre las actividades de los cubanos?
10.- ¿De verdad participó Carlos Salinas en alguno de
los complots?
LIMITES
Es posible que, como ha dicho el gobierno del DF, haya
existido un complot para dañar políticamente a Andrés Manuel López Obrador.
¿Acaso no se trata de eso la política, de combatir al
adversario?
También es posible que el gobierno cubano haya tenido
su propia agenda, la cual coincidió con la del PRD.
¿Para qué?
Primero para cobrarse el voto en Ginebra, pero además,
sabedor Castro de que Bush estaba por anunciar su nuevo programa para hacer más
severo el bloque económico a Cuba, lanza una provocación al gobierno de Fox: el
discurso agresivo e insultante del uno de mayo.
El gobierno de Fox, inquieto por lo que haya dicho
Ahumada, decide llevar las relaciones al nivel de ruptura.
Pero luego Bush anuncia su bloqueo económico más
agresivo y el gobierno de Fox se ve obligado por Castro a rechazar ese bloqueo.
López Obrador ha capitalizado políticamente todo el
enredo y ha conseguido que la atención pública se concentre en Ahumada,
mientras que el escándalo de corrupción se queda en la opacidad.
Ha tenido tanto éxito López Obrador que este fin de
semana, la revista Proceso revela conversaciones telefónicas, revelación que
refuerza la teoría del complot contra el jefe de gobierno del DF.
Y, además, en el texto del reportaje se llama a
Bejarano e Imaz “víctimas de Ahumada”.
Hay un elemento perturbador en la estrategia del PRD y
de López Obrador.
Primero Leonel Godoy, presidente del PRD y luego el
senador Raymundo Cárdenas, han equiparado el escándalo Ahumada con el caso
Watergate.
Y segundo, han advertido que el caso Watergate, por
las mentiras del Presidente Nixon, lo llevó a la renuncia a la Presidencia.
Si, como dice el PRD, el gobierno del Presidente Fox
ha mentido, ¿de verdad están dispuestos a llevar las cosas hasta exigir la
renuncia del Presidente Fox?
Eso sería se una enorme irresponsabilidad, el resultado
sería un período de peligrosa inestabilidad política y social.
Y México empezaría a coquetear con el caos.
Uno prefiere pensar que López Obrador, por más que
ambicione llegar a la Presidencia de México, no quiere llegar a gobernar un
país en ruinas.