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29 de Mayo de 2008
Ya habíamos comentado en este
tu espacio, Joaquín, que la política agropecuaria nacional fue diseñada desde
hace 15 años.
En otras circunstancias no sólo
nacionales, sino internacionales, por supuesto.
Pero todo ha empezado a
cambiar, desde que las grandes trasnacionales agrícolas se lanzaron a
desarrollar combustibles alternos a partir de granos tradicionalmente
utilizados para la alimentación humana.
Además de que en algunas
naciones, como China y la India, sus poblaciones comen mejor y la demanda
mundial de alimentos aumenta.
Quizá el programa del
Presidente Calderón sea tardío e insuficiente, pero debe reconocerse que es el
primer paso para cambiar la política agropecuaria.
No olvidemos que todavía en el
sexenio foxista el secretario de agricultura Javier Usabiaga recomendaba ya no
sembrar maíz.
Si el gobierno calderonista es
agresivo con programas como el arrocero, estará abriendo el camino para recuperar
la autosuficiencia alimentaria.
Mientras se tiene que importar,
para evitar una crisis.
Insisto, el Presidente Calderón
ha actuado con gran pragmatismo. Con el programa alimentario rompe el cerco de
políticas de mercado salvaje que tanto dañaron al campo.
Las razones de las
organizaciones campesinas para reclamar son válidas, pero deben reconocer que
el camino a la autosuficiencia alimentaria no será sencillo. Lo que se destruyó
en casi dos décadas no puede reconstruirse de la noche a la mañana.
Para bien o para mal, y para
sorpresa de su gabinete, el Presidente Calderón ha empezado a ejercer las
facultades presidenciales que ahí han estado siempre.
Las facultades que no supo
utilizar Vicente Fox.
Estamos ante un parteaguas
sexenal.
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